Roberto González, diputado colorado, reconoció el malestar dentro de su partido tras la derrota electoral en Ciudad del Este, a la que calificó como “contundente” y “catastrófica”. Señaló que, aunque perder forma parte de cualquier proceso electoral, el resultado obliga a una reflexión interna y a reconocer el mensaje ciudadano.

Para el parlamentario, el desenlace revela que “no todo está perdido” y que una mayoría todavía ejerce su soberanía sin dejarse influir por el dinero o las prebendas. González afirmó que la derrota duele, pero abre la oportunidad de repensar errores y reconstruir la relación con la gente.

El legislador responsabilizó directamente al presidente de la República por el impacto político del revés electoral, asegurando que el rechazo ciudadano hacia su gestión y los casos de corrupción pasaron factura al partido. Mencionó la designación en Itaipú, la ostentación en actos oficiales y la falta de conexión con las necesidades sociales como factores de irritación en la población.

De igual forma, criticó la intervención de la familia Zacarías en la campaña en Alto Paraná, a quienes calificó como una estructura desprestigiada. Con todo, el diputado sostuvo que el Partido Colorado aún posee liderazgos capaces de reconectar con la ciudadanía y evitar un quiebre mayor en el futuro.