El 6 de agosto de 1945, las fuerzas estadounidenses lanzaron la bomba “Little Boy” sobre la ciudad japonesa de Hiroshima. Tres días después, la “Fat Boy” destruyó Nagasaki, teniendo como resultado la rendición del Imperio japonés en la II Guerra Mundial. Ambas armas de destrucción masiva ocasionaron la muerte de 240 mil personas.

“El general MacArthur (de EE. UU.) pensaba que una invasión terrestre al archipiélago de Japón iba a ser muy sangrienta e iba a costar muchas vidas. Hay que recordar que el emperador Hirohito era visto como un dios y los soldados japoneses luchaban con fanatismo”, manifestó el historiador Herib Caballero Campos.

Tras el lanzamiento de las bombas, se concretó la rendición japonesa solo seis días después de la destrucción de Nagasaki. Pese a la impresionante capacidad destructiva de la que fue testigo la humanidad, hasta el final del siglo XX se produjeron más de 245 conflictos bélicos y aumentó la cantidad de países con armas nucleares.