Patricia De Pauli, vecina del barrio Las Mercedes, denunció una grave situación de inseguridad que afecta a su familia y a toda la comunidad. Según relató, su madre, una mujer de más de 80 años que trabaja 12 horas diarias, fue rodeada e intentaron golpearla cuando regresaba a su casa, ubicada detrás de la comisaría novena, alrededor de las 20:00 h.

De Pauli explicó que desde hace años conviven con la presencia de grupos indígenas que acampan en el patio de la comisaría. Un lugar sin iluminación y con escaso control. La situación se tornó crítica cuando un grupo de entre 10 y 12 personas rodeó a su madre y amenazó con agredirla. “Yo misma tuve que intervenir para defenderla. Ningún oficial ni suboficial que estaba en el lugar se acercó a ayudar”, lamentó.

Además, denunció que su vivienda fue robada ocho veces, y que los delincuentes se llevaron objetos grandes como una pileta y bicicletas, todo esto a escasos metros de la comisaría. La falta de respuesta policial ha llevado a los vecinos a sentirse totalmente desprotegidos.

Patricia aseguró que no se trata de una cuestión racial ni ideológica, sino de exigir seguridad básica. “Cualquiera que dude, lo invito a venir y ver la situación, robos, consumo de alcohol, prostitución de menores, y amenazas constantes a los vecinos”, afirmó. Incluso relató que su hija de tres años tuvo que ser encerrada en la casa al ver a un grupo de jóvenes indígenas bañándose desnudos.

Ante la falta de acción por parte de las autoridades, los vecinos organizan una manifestación para cerrar la avenida General Santos y reclamar mayor seguridad. “La policía tiene que cuidar al ciudadano, al abuelo, a la madre que vuelve del trabajo. No queremos represión, queremos protección”, expresó. La zona ya es considerada “roja” por los servicios de transporte y comerciantes, afectando gravemente la vida diaria y la economía del barrio.