Mario Abdo Benítez estaba en Buenos Aires con el entonces presidente Alberto Fernández cuando explotó el caso del avión venezolano iraní, el cual transportaba cigarrillos vendidos por Tabesa (tabacalera del expresidente Horacio Cartes) y al que se lo vinculó con el terrorismo internacional.

Según el abogado de Cartes, Pedro Ovelar, el entonces presidente Mario Abdo vio el caso una oportunidad para manchar la reputación de su adversario político y empezó a mover los hilos para ligarlo con actividades ilícitas que lo ponían en el radar de EE.UU.

De acuerdo con Ovelar, el exembajador de EE.UU., Marc Ostfield, era el encargado de enviar los informes al Departamento de Estado y que el caso del avión iraní, tal como fue presentado, resultó determinante para dar visto bueno a la aplicación de sanciones contra Cartes.