Evangelio de hoy

Jueves de la 14ª Semana del Tiempo Durante el Año

Evangelio según San Mateo 10, 7-15

Jesús envió a sus doce apóstoles, diciéndoles: “Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente. No lleven encima oro ni plata, ni monedas, ni provisiones para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón; porque el que trabaja merece su sustento. Cuando entren en una ciudad o en un pueblo, busquen a alguna persona respetable y permanezcan en su casa hasta el momento de partir. Al entrar en la casa, salúdenla invocando la paz sobre ella. Si esa casa lo merece, que la paz descienda sobre ella; pero si es indigna, que esa paz vuelva a ustedes. Y si no los reciben ni quieren escuchar sus palabras, al irse de esa casa o de esa ciudad, sacudan hasta el polvo de sus pies. Les aseguro que, en el día del Juicio, Sodoma y Gomorra serán tratadas menos rigurosamente que esa ciudad”. Palabra del Señor.

Meditación

     4 compañeras de la paz. El Papa San Juan Pablo II, mensajero de la paz, por todo el mundo decía: “No existe la paz sin un amor apasionado por la paz; sin una incansable determinación por conseguir la paz”. Son 2 exigencias que requieren atención y esfuerzo, una tarea permanente. Pero la paz es un don “que espera a sus profetas, a sus constructores para ser elevada sobre estos 4 pilares: verdad, justicia, amor y libertad (tomada de la Pacem in terris)”.

Inspirados por las visiones de los profetas se “liberan energías para construir un nuevo lenguaje de paz, nuevos gestos de paz, que rompan las funestas cadenas de las divisiones y enfrentamientos” (En Asís, mayo de 1986). En la práctica es “una cantera abierta a todos y no solamente a los especialistas, sabios y estrategas. Estrechemos pues nuestras manos con nuestros hermanos y hermanas para animarlos a construir la paz”, decía quien visitara nuestro País.

Siempre hemos de ser constructores de la paz, instrumentos de paz, anunciado por el profeta Isaías “de las espadas se forjarán arados”, y ofrecido por Jesús resucitado: la paz esté con ustedes”. Aunque ha de ser tarea de los gobernantes, “no solamente en manos de individuos, sino también de las naciones” por lo que se deben parar la venta de drogas y armas que financian las guerras.

¡Que brille tu rostro, Señor, y nos salve!

Tú que te sientas sobre querubines, resplandece,

despierta tu poder y ven a salvarnos.