Hoy, recordamos el DÍA DE LA EDUCACIÓN CATÓLICA; fecha trascendental que nos obliga a reflexionar sobre la Educación y las instituciones Educativas Católicas.

No estamos ajenos que, tanto la Educación como las Escuelas Católicas enfrentan grandes desafíos como la globalización económica y los vertiginosos cambios en la sociedad actual en la que nos desenvolvemos.

Más que nunca, las Escuelas Católicas tienen clara su Misión Evangelizadora, porque estas instituciones históricas constituyen espacios de formación integral de las personas.

La formación de niños y jóvenes debe estar plasmada en un Proyecto Educativo Visionario, centrado en Cristo Jesús y fundamentado en los valores evangélicos como el Amor, la Paz, la Verdad y la Justicia.

Nos comprometemos, como Educadores Católicos, a instalar la Pedagogía del AMOR y la Cultura por la Paz en una sociedad insegura, plagada de crímenes y violaciones de todo tipo y en todos los ámbitos de la sociedad en que vivimos.

Asimismo, nos obligamos a trabajar denodadamente por una Educación para la Justicia y así lograr prevenir la delincuencia e instalar la cultura de la LEGALIDAD (en una sociedad del RELATIVISMO, donde todo da igual).

No podemos dejar de mencionar los retos que la Educación Paraguaya enfrenta hoy y debe desenvolverse entre desigualdades sociales, como algunas de ellas:

  • Falta de educación gratuita total
  • La equidad y calidad educativa
  • El acceso a la tecnología
  • Un currículo desfasado
  • Capacitaciones a nuestros docentes para estar acorde a las exigencias actuales.

Recordemos que la pandemia causó estragos, no sólo en lo económico, sino en todos los estamentos de la sociedad paraguaya. En el ámbito educativo dejó daños irreparables que no se dimensionaron y hasta hoy no fueron asumidos.

La pandemia acrecentó la pobreza, y, por ende, las desigualdades entre los niños y jóvenes de comunidades urbanas y rurales, de Escuelas Oficiales, Privadas y Privadas Subvencionadas, fueron muy notorias y graves.

En relación al uso de la Tecnología, se evidenció una brecha importantísima que generó impotencia y tristeza entre alumnos, docentes y padres de familia.

Hoy estamos frente al desafío de la Transformación Educativa. Esta mentada transformación nos obliga a abrir los ojos más que nunca, y EXIGIMOS que se hable con la verdad absoluta, o sea, EXIGIMOS QUE SE DEMUESTRE COHERENCIA ENTRE EL DECIR Y EL HACER.

Como Educadores estamos obligados a ANUNCIAR Y A DENUNCIAR.

DENUNCIAR lo incorrecto, lo que está mal y APLAUDIR Y APOYAR lo que está bien, lo correcto.

Es urgente y necesario marcar las diferencias, como EDUCADOR CATÓLICO, en nuestro quehacer cotidiano en busca de un Paraguay mejor. Nuestro querido Paraguay necesita una urgente transformación Educativa concretice el sueño de nuestros niños y jóvenes, el de asegurar el acceso a la Educación gratuita y de calidad.

Nos comprometemos a promover intensamente una educación de la afectividad, que potencie la solidaridad hasta construir como hermanos la familia de los hijos de Dios. Desarrollar eficazmente la dimensión espiritual, para darle trascendencia y sentido radical a nuestra vida.

Concluimos con una expresión del Papa Francisco: “No se puede hablar de una educación católica, sin hablar de humanidad, porque precisamente la identidad católica es Dios que se hizo hombre. La educación cristiana es sacar adelante a los jóvenes, a los niños en los valores humanos, en toda la realidad, y una de esa realidad es lo trascendente. Educar humanamente, pero con horizontes abiertos”.

 

Mons. Gabriel Escobar Ayala

Obispo Apostólico del Vicariato del Chaco

Responsable de Educación de la Pastoral Educativa Católica

Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP)