El neumólogo del INERAM, Carlos Morínigo, explicó que en los casos de sumersión el factor determinante es el tiempo que la persona permanece sin oxígeno, ya que a partir de los cinco minutos pueden iniciarse daños neurológicos, aunque la evolución depende también de la edad y las condiciones previas del paciente.

Aclaró que el ahogamiento se produce cuando el aparato respiratorio se llena de líquido e impide el intercambio gaseoso, y que los llamados “grados” miden la severidad del cuadro, no necesariamente la muerte inmediata. Grado 1: Lucha por mantenerse a flote; grado 2: Inmersión inicial y retención de la respiración; grado 3: Aspiración de agua; grado 4: Inmersión y tiempo hasta la inconsciencia; grado 5: Tiempo hasta el paro cardiorrespiratorio; y grado 6: Muerte — incapacidad de sobrevivencia.

En ese sentido, señaló que incluso en situaciones consideradas críticas puede haber sobrevida si la reanimación es oportuna y eficaz. Morínigo insistió en que toda persona que haya sufrido un episodio de sumersión debe acudir a urgencias para un control clínico, estudios y monitoreo de oxigenación, ya que las complicaciones, principalmente cerebrales, pueden manifestarse horas después del incidente.