María Felicia de Jesús Sacramentado nació el 12 de enero de 1925 en Villarrica. Más conocida como “Chiquitunga”, dedicó su vida al servicio de los más vulnerables y a la entrega total al Señor.
A los 12 años recibió por primera vez a Jesús en la Eucaristía, el 8 de diciembre de 1937, en la Catedral de Villarrica. Desde joven asistía diariamente a la Santa Misa y, en 1955, a los 30 años, ingresó a la Orden Carmelita.
En 1950 se trasladó junto a su familia a Asunción, donde continuó sus estudios de docencia y se unió a la Acción Católica, organización en la que fue nombrada responsable del sector femenino.
“Me he visto más de una vez caminando en silencio, recorriendo hogares, mimando incluso una sonrisa como fruto espontáneo de la gracia que palpita en nuestras almas, quemando nuestros pechos con Amor, Amor Divino. ¡Ser apóstoles, Señor, qué sueño tan bonito!”, escribió Chiquitunga.
El 28 de abril de 1959 entregó su vida por completo al Señor, tras enfermar de hepatitis nerviosa. Antes de morir, pidió que le leyeran el poema “Que muero porque no muero” de Santa Teresa de Jesús y exclamó: “¡Jesús, te quiero! ¡Qué dulce encuentro, Virgen María!”.
En 2018, el Papa Francisco aprobó el milagro atribuido a Chiquitunga y su beatificación. Ángel Ramón, quien había nacido sin signos vitales, volvió a la vida tras la encomendación realizada por la obstetra. El fray Juan Antonio, acompañante de la causa de canonización, explicó a Cáritas UC que aún se aguarda la confirmación de un nuevo milagro para que sea declarada Santa.







