Durante la homilía en la Misa del cierre de la Puerta Santa y la fiesta de la Sagrada Familia, el Monseñor Pedro Collar, obispo de Ciudad del Este, afirmó que la familia sigue siendo el lugar donde se aprende a amar y a servir.

Recordó que la fe no se hereda automáticamente, sino que se cultiva en el hogar con gestos sencillos de escucha, respeto y cercanía, capaces de transformar la vida personal y social.

De esta manera, evocó las figuras de José, María y Jesús como una familia que también vivió momentos de incertidumbre y el sacrificio, pero sostenida por la confianza en Dios. Por lo tanto, pidió no desanimarse ante las dificultades que atraviesan los hogares, sino a descubrir en ellas una oportunidad para fortalecer los lazos y renovar el compromiso mutuo.

Al terminar, el Mons. Collar llamó a cerrar la Puerta Santa con gratitud, pero a mantener abiertos los corazones, para que cada casa se convierta en una verdadera Iglesia doméstica.