Durante el Capítulo General de la Orden de San Agustín, el Papa León XIV habló de la importancia de la vida interior como punto de partida para la misión: “No salgas, vuelve a ti mismo. Es en el interior de sí mismo donde habita la Verdad”, recordó citando a San Agustín.
Sin embargo, aclaró que esta interioridad no es un refugio, sino un impulso: “Uno vuelve a sí mismo para luego salir al mundo aún más motivado y entusiasta en la misión”. En este contexto, presentó el capítulo como una oportunidad para discernir, rezar y renovar el carisma agustiniano.
Recordando nuevamente las palabras de San Agustín, expresó: “Amad lo que queréis ser” e invitó a mostrar la belleza de la vocación religiosa como una aventura de amor, más que como un conjunto de normas y vivir. De esta manera, el estudio como una forma de amar a Dios.
Finalmente, exhortó a redescubrir el espíritu misionero, activo desde 1533, que aún hoy es necesario. Pidió vivir la pobreza evangélica con autenticidad y a servir con alegría humilde. “La misión evangelizadora exige el testimonio de una alegría humilde y sencilla, la disponibilidad al servicio, la participación en la vida de las personas.”







