Los grandes eventos no solo representan espectáculo y entretenimiento, sino que generan un movimiento económico de gran magnitud. La Prof. Norma Amarilla Barrios explicó que, según registros recientes, solo en el área de turismo se alcanzaron 23 millones de dólares, a lo que se suman beneficios en sectores como shoppings, locales gastronómicos y establecimientos nocturnos.
Más allá del aspecto financiero, Amarilla resaltó la herencia en infraestructura y educación deportiva que dejaron experiencias como los Juegos Odesur. Se detectaron nuevos talentos, se impulsaron disciplinas antes poco practicadas y se fortalecieron espacios como el SND, que hoy sirven de base para que Paraguay esté en condiciones de albergar eventos internacionales.
Los datos de Migraciones muestran la llegada de más de 10.000 visitantes extranjeros relacionados directamente con estas competencias, lo que posiciona al país como una vidriera para atraer futuras inversiones. El impacto también alcanza a las MIPYMES: muchos emprendedores encontraron en estos eventos la oportunidad de crecer, perfeccionar sus servicios y ampliar rubros, generando empleo y nuevas dinámicas de consumo.
Finalmente, la docente destacó que este fenómeno trasciende lo empresarial y llega hasta la microeconomía de las familias, desde hoteleros y artesanos hasta carpinteros y proveedores de servicios. “El efecto es integral: nos deja infraestructura, movimiento económico, intercambio cultural y, sobre todo, confianza en que Paraguay puede organizar con éxito”, afirmó.







