La jueza penal de ejecución Rossana Bogarín relató que el viernes pasado llevaron a cabo una visita sorpresa a la Penitenciaría de Emboscada, en la cual tenían previsto la inspección de las celdas para determinar que se mantenga la dignidad de las personas privadas de libertad.

Grande fue la sorpresa cuando se toparon, pese al intento de ocultamiento por parte de las propias autoridades, con varias celdas con comodidades y lujos con que otras no contaban.

Si bien los reos no quieren hablar frente a los guardiacárceles, lograron encerrarse con uno de los internos que vivía en el pabellón y les comentó que pagaba cerca de G. 300 mil mensuales a una especie de regente, que era otro interno, aunque no ahondó sobre la persona que recibía finalmente el dinero.

Tras el escandaloso hallazgo, 42 personas fueron trasladadas a otra penitenciaría, en un intento del Ministerio de Justicia por deslindarse de una situación que contradice el discurso que viene sosteniendo de tener el control de los penales.