Entre el 24 de julio y el 1 de agosto, las inundaciones repentinas mataron a 39 personas, mientras que otras 16 personas resultaron heridas en Afganistán según el comunicado de la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios.

Además, las inundaciones afectaron al menos 1.206 viviendas en todo el país dañando a más de 3.000 familias, precisó la OCHA. A su vez, arrasó con más de 3.600 hectáreas de cosecha y terreno cultivable en varias de las provincias, generaron una severa pérdida de biodiversidad en la región al acabar con la vida cerca de unas 1500 cabezas de ganado.