Evangelio de hoy

Miércoles de la 10ª Semana del Tiempo Durante el Año

Evangelio según San Mateo 5, 17-19

“No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento”

 Jesús dijo a sus discípulos: “No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: Yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Les aseguro que no quedarán ni una “i” ni una coma de la Ley sin cumplirse, antes que desaparezcan el cielo y la tierra. El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos”. Palabra del Señor.

Meditación

Jesús es la plenitud de la ley, es el cumplimiento pleno de la profecía como único salvador y mediador entre Dios y los hombres, sin él la vida y el culto cristiano se vacían de sentido y se desorientan. Jesús no anula la ley sino le da plenitud de contenido, de espíritu y vida. Lo que en el Antiguo Testamento era solo una sombra y una figura, en Cristo Jesús es la realidad encarnada.

La gran novedad se centra en el Sacrificio de la Cruz, en donde la vida de Jesús es la única y verdadera víctima por nuestra redención. Él no es un profeta más, sino el Dios hecho hombre que muerto en la cruz devuelve al Padre la amistad perdida y se renueva el hombre viejo de Adán en la imagen nueva de Cristo, desde el Bautismo.

El Señor nos abre otra justicia más profunda y real que parte del corazón del Padre, pues “la letra mata, más el Espíritu da vida” (2Cor 3,6). El amor que transforma y hace nueva todas las cosas. La ley del amor entregada por Jesús a sus discípulos: “Les doy un mandamiento nuevo, que se amen unos a otros como yo los he amado…” (Jn 13,34), es la norma del cristiano.

Gracias Señor por la nueva ley evangélica, haz que mi vida sea conducida por la ley del amor.