A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús dijo a sus discípulos: “Este es mi mandamiento: Ámense los unos a los otros, como yo los he amado. No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre.

No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, él se lo concederá. Lo que yo les mando es que se amen los unos a los otros”.

Palabra del Señor.

COMENTARIO

Jesús nos llama “amigos”. ¡Qué hermosa palabra! Los amigos y las amigas viven juntos las experiencias de la vida, se comparten las alegrías y las tristezas y tienen un vínculo que no se mantiene por los lazos sanguíneos sino por la mutua elección. Jesús nos ha elegido como sus amigos y amigas. ¡Qué gran distinción ha hecho con nosotros!