En la pantalla, Charles Chaplin se calza los guantes de boxeo y pelea. En las butacas, personas de entre 80 y 90 años se ríen y entretienen con «The Champion», una película de 1915, mientras esperan comprobar si no tienen reacciones adversas tras vacunarse contra el covid-19.

En Rosario, a 300 km al norte de Buenos Aires, el centro cultural Cine Lumière fue transformado en vacunatorio para felicidad de los inoculados.
“Una que viene toda asustada le hace bien que lo traten bien. Con la atención que te brindan acá, hacen sentirlo bien a uno. Encima te dan películas”, dice a la AFP Cristina, entre risas, mientras aguarda los 15 minutos posteriores a la vacunación.
Durante todo el día, mientras desfilan las personas que tienen turno para recibir una de las 400 dosis de Sputnik V que se aplican a diario en ese lugar, se proyectan en continuado diferentes películas mudas del célebre actor inglés.
Los empleados desinfectan continuamente las butacas de este cine de la década de 1960 adquirido hace dos décadas por la intendencia, que lo convirtió en centro cultural.
“Nosotros veníamos a este cine cuando éramos chicos. La vacunación es necesaria, para la gente mayor es un paso importante. Tantos años, uno lo sigue viendo (a Chaplin) y se sigue divirtiendo”, dice Marcelo, quien acompaña a su tía Beatriz, que sonríe y asiente a todo lo que dice su sobrino.
La iniciativa permite “dar una buena noticia a la gente”, se entusiasma Federico Valentini, subsecretario de Cultura de Rosario, la tercera ciudad argentina con un millón de habitantes.
“Nos encontramos con angustia que se transforma en alegría. Con familiares que acompañan que se sorprenden de hacerlo en un cine”, afirma el funcionario.

Las personas vacunadas pueden permanecer hasta 20 minutos en el Cine Lumiere de Rosario, Argentina© AFP Marcelo Manera
Aunque las personas permanecen solo entre 15 y 20 minutos, sin tiempo de ver una película entera, Valentini estima que la elección de estos filmes clásicos “es un gran acierto”.
“Todos tenemos una imagen de Chaplin en la cabeza y cualquier fragmento nos hace acordar a algo, seguro que lo vimos. Es la posibilidad de encontrarse con algo de su infancia”, afirma.
Patricia acompaña a su madre Esther, que espera a constatar si todo anda bien después de la inoculación.
“Esto es buenísimo, una comodidad. Ella (Esther) me decía: ¡hace cuánto que no piso un cine, estaba recontenta! Muy rápido y muy cómodo todo”, cuenta Patricia a la AFP.
Para estas mujeres, el confinamiento fue duro. “La pasamos mal, mucho miedo, mucha angustia, la pasamos cada una sola en su casa. Muy triste, mucha soledad. Pero con esto me siento más tranquila, me siento feliz”, confía Patricia.
Argentina suma 2,29 millones de contagios y 55.235 muertos por coronavirus en un año de pandemia.
Con una tendencia de casos al alza, el gobierno aspira a apurar el proceso de vacunación, que comenzó el 29 de diciembre pasado con personal de salud, seguido por mayores de 70 años y docentes. Hasta este viernes fueron aplicadas 3.474.415 millones de dosis en todo el país.
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