Turquía se defendió este jueves de las acusaciones en su contra por un fallo en el protocolo durante una visita a Ankara de la presidenta de la Comisión Europea, quien se quedó sin asiento y terminó en un sofá, una imagen que ha provocado una viva polémica. Los servicios de protocolo situaron a la presidenta de la Comisión Europea en un sofá el martes en una reunión de presidentes de las instituciones de la Unión Europea con el jefe de Estado turco, Recep Tayyip Erdogan, en Ankara. Sin embargo, al presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, se le atribuyó un sillón junto a Erdogan. El caso fue bautizado como “sofagate”.
El jueves por la noche, el primer ministro italiano, Mario Draghi, llegó a tildar a Erdogan de “dictador” y afirmó que le “molestó” la “humillación que tuvo que soportar la presidenta de la Comisión Europea”.
Unos comentarios que fueron calificados de “populistas, ofensivos e irracionales” por el ministro turco de Relaciones Exteriores, Mevlut Cavusoglu, que convocó al embajador de Italia en Ankara.
Anteriormente, en una rueda de prensa, había considerado que “las acusaciones contra Turquía son injustas. Turquía es un Estado muy arraigado y no es la primera vez que recibimos a dignatarios extranjeros”.
“Las solicitudes de la UE fueron respetadas. Esto quiere decir que la disposición de los asientos se hizo siguiendo sus peticiones”, añadió.
En Bruselas, el caso fue discutido inicialmente como un desaire a la única mujer presente en la reunión, pero la polémica rápidamente se convirtió en una discusión sobre el orden jerárquico entre Michel y Von der Leyen y sus aparentes disputas, así como la imagen de desunión que ambos ofrecieron.
Pedidos de audiencia
El eurodiputado Manfred Weber, líder del mayoritario bloque conservador en el Parlamento Europeo, pidió este jueves una reunión del legislativo con los dos líderes, por considerar que la visita “se tradujo en un símbolo de desunión”.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel en Ankara, el 6 de abril de 2021© AFP/Archivos Adem Altan
De igual forma, la eurodiputada española Iratxe García, jefa del bloque parlamentario de los Socialistas y Demócratas, pidió este jueves que se convoque a Michel y Von der Leyen a una sesión del Parlamento para “aclarar lo sucedido y [discutir] cómo respetar las instituciones europeas”.
Para el ministro francés de Asuntos Europeos, Clément Beaune, las imágenes de lo ocurrido en Ankara “duelen”.
“Aún percibiendo la naturaleza lamentable de la situación, hemos escogido no agravarla con un incidente público, y privilegiar la substancia de la discusión política”, escribió Michel.
Michel y Von der Leyen habían organizado esa visita a Turquía como parte de los esfuerzos para recomponer las relaciones entre Bruselas y Ankara, después de las graves tensiones que se verificaron en 2020.
Sin embargo, días antes de la visita Von der Leyen había criticado ásperamente al gobierno de Turquía por su retirada de la Convención internacional contra la violencia contra mujeres y niños.
Por ello, inicialmente el episodio de la silla fue visto como una respuesta turca a esa postura de la funcionaria alemana.
El portavoz de Von der Leyen dijo en Bruselas que había insistido el miércoles que la presidenta de la Comisión decidió dar prioridad a los temas a discutir con Erdogan, en lugar de insistir sobre el tema del sofá.
“Son cuestiones de organización interna”, dijo Eric Mamer a los periodistas.
Turquía, un país miembro de la OTAN, es un aliado fundamental para la UE, que está dispuesta a iniciar conversaciones de alto nivel y discutir facilidades migratorias, a cambio de que Ankara modere su conducta en el Mediterráneo y cese las “provocaciones”.