La exlíder birmana Aung San Suu Kyi, ya procesada por violar oscuras normas comerciales y sanitarias, fue acusada el lunes de otros dos delitos, mientras el país sigue bajo tensión tras la jornada de represión más mortífera desde el golpe de Estado.

La premio Nobel de la Paz está ahora procesada por violar una ley de telecomunicaciones y por “incitación al desorden público”, dijo a la AFP el abogado Nay Tu, miembro de su equipo de defensa, tras la audiencia, a la que Aung San Suu Kyi asistió por videoconferencia.
Ya había sido acusada de importar ilegalmente walkie-talkies y de incumplir las restricciones por el coronavirus, unos motivos considerados extravagantes por los observadores internacionales.
Incomunicada desde su detención, estaba “al parecer en buen estado de salud”, dijo su abogado principal, Khin Maung Zaw, que vio a su cliente por videoconferencia por primera vez y aún no se le ha permitido reunirse con ella. El 15 de marzo está prevista una nueva vista.
Las nuevas acusaciones se producen al día siguiente de una jornada de represión particularmente sangrienta.
Al menos 18 personas murieron el domingo, según Naciones Unidas, basándose en “información creíble”.
La AFP pudo confirmar por el momento, a partir de fuentes independientes, diez muertos, pero algunos informes hablan un número de víctimas aún mayor que el anunciado por la ONU.
A pesar del temor a las represalias, los manifestantes volvieron a salir a la calle el lunes.
Cerca de la tristemente célebre prisión de Insein, en Rangún, las fuerzas de seguridad dispararon contra los manifestantes que protestaban por las detenciones del día anterior, según una transmisión en directo en las redes sociales.
Manifestantes desarmados se protegen detrás de escudos artesanales de las fuerzas de seguridad de Birmania, el 28 de febrero en Rangún© AFP Sai Aung Main
Por el momento no fue posible determinar si los disparos se realizaron con munición real o con balas de goma. “Estamos unidos”, coreaban los manifestantes.
En otras partes de la capital económica, algunos manifestantes levantaron barricadas improvisadas con maderas, sofás o palos de bambú para protegerse.
La policía disparó balas de goma en un intento de dispersar a algunos de ellos, según medios locales, que señalan que hubo varios heridos.
Tras casi un mes de movilización prodemocrática con manifestaciones diarias y una campaña de desobediencia civil, la respuesta de las autoridades fue especialmente sangrienta el domingo.
“Munición real”
Un manifestante utiliza un extintor de incendios contra las fuerzas de seguridad que recrudecieron la represión de las protestas, el 28 de febrero de 2021 en Rangún© AFP Sai Aung Main
Tres manifestantes murieron en Dawei, en el sur del país, tras haber sido blanco de “munición real”, según un socorrista.
Los residentes salieron a las calles de la ciudad costera el lunes por la mañana para depositar flores rojas y encender velas frente a los retratos de las víctimas.
“El ejército birmano es una organización terrorista”, afirmó el destacado activista Thinzar Shunlei Yi en Facebook.
El ejército no respondió a las peticiones de la AFP pero los medios estatales advirtieron el domingo que “inevitablemente se tomarán medidas severas” contra las “multitudes anárquicas”.

Desde el golpe de Estado del 1 de febrero murieron unos 30 manifestantes, según AAPP, una oenegé que asiste a los presos políticos. El ejército afirma que un policía fue asesinado cuando intentaba disolver una manifestación.
Birmania, del golpe de Estado a las protestas© AFP Gal ROMA
El uso de armas letales por parte de la policía y el ejército contra manifestaciones mayoritariamente pacíficas ha provocado una nueva ola de protestas internacionales.
El secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, condenó en Twitter la “abominable violencia de las fuerzas de seguridad birmanas”.
“El uso de la fuerza letal (…) y las detenciones arbitrarias son inaceptables”, dijo por su parte el secretario general de la ONU, Antonio Guterres.
El embajador birmano ante la ONU, Kyaw Moe Tun, había roto con los generales golpistas unos días antes, pidiendo el “fin del golpe militar” y “devolver el poder del Estado al pueblo”. Fue destituido por la junta.
Manifestantes en Rangún se protegen detrás de barricadas y escudos artesanales de la sangrienta represión de las fuerzas armadas, el 28 de febrero de 2021© AFP Sai Aung Main
Las numerosas protestas internacionales y el anuncio de sanciones por parte de Estados Unidos y la Unión Europea no consiguieron hasta ahora influir en los militares.
“El mundo debe intensificar su respuesta. Las palabras de condena son bienvenidas, pero no son suficientes”, dijo el relator especial de la ONU, Tom Andrews, y explicó que el lunes publicaría una lista de opciones que propondría al Consejo de Seguridad.
Cientos de arrestos
Mientras las oleadas de detenciones continúan. Más de 1.100 personas fueron detenidas, acusadas o condenadas desde el golpe, según la AAPP. Un medio oficial informó de 571 detenciones solo el domingo.
Al menos ocho personas murieron el domingo en la sangrienta represión policial contra los manifestantes prodemocracia en Birmania, el 28 de febrero de 2021© AFP STR
En los últimos días han sido detenidos varios periodistas, entre ellos un fotógrafo de la agencia Associated Press.
El país vive una ola de manifestaciones y una campaña de desobediencia civil desde el golpe de Estado que derrocó a la Premio Nobel de la Paz de 1991, Aung San Suu Kyi.
Las últimas revueltas populares de 1988 y 2007 fueron reprimidas con sangre por el ejército, que ya llevaba casi 50 años en el poder desde la independencia del país en 1948.