“La Epifanía del Señor, los llamamientos del Papa en el Ángelus, los Bautizos en la Capilla Sixtina, la Audiencia a los miembros del Cuerpo Diplomático y la Catequesis sobre la figura de San José”, son algunas de las actividades del Pontífice que caracterizaron esta semana.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

Abandonar una fe repetitiva y cansada para que animados por el deseo de una vida plena en el Señor podamos renovarnos y comprometernos por los demás, fue la invitación que el Papa Francisco realizó en los diferentes encuentros de los últimos siete días. Una primera ocasión le brindó la Santa Misa en la Solemnidad de la Epifanía del Señor, la que celebró el jueves 6 de enero, en la Basílica de San Pedro. En su homilía, el Santo Padre invitó a imitar a los Reyes Magos que, llevados por el impulso del deseo, abandonan las comodidades y seguridades de su posición para arriesgarse en un viaje fascinante siempre en busca de Dios.

“Nosotros somos lo que deseamos. Porque son los deseos los que ensanchan nuestra mirada e impulsan la vida a ir más allá: más allá de las barreras de la rutina, más allá de una vida embotada en el consumo, más allá de una fe repetitiva y cansada, más allá del miedo de arriesgarnos, de comprometernos por los demás y por el bien”.

Ángelus en la Epifanía del Señor

Ese mismo día, en su alocución antes de rezar la oración del Ángelus, el Papa Francisco comentando el Evangelio que la liturgia presenta en la Epifanía del Señor, advirtió que si anteponemos nuestras ideas y posiciones acabaremos adorando a alguien o algo que no será el Señor. De allí la invitación a imitar la humildad de los Reyes Magos que ricos, sabios y cultos se postraron ante el Niño de Belén para acoger la grandeza de Dios manifestada en la pequeñez.

“No es fácil adorar a este Dios, cuya divinidad permanece oculta y no parece triunfante. Significa acoger la grandeza de Dios, que se manifiesta en la pequeñez. Los magos se rebajan ante la inaudita lógica de Dios, acogen al Señor no como lo imaginaban, sino como es, pequeño y pobre. Su postración es el signo de quienes dejan de lado sus ideas y dan espacio a Dios”.

El Papa bautiza a 16 niños en la Capilla Sixtina

Otro momento para reflexionar sobre el misterio de la fe, fue la celebración de la Santa Misa en la Fiesta del Bautismo del Señor. Ese día, el Segundo Domingo después de Navidad, el Santo Padre bautizó a 16 niños en la Capilla Sixtina del Vaticano, una tradición que se había interrumpido el año pasado a causa de la pandemia. En su breve homilía, el Pontífice comentó un Himno Litúrgico que dice que, el pueblo de Israel fue al Jordán con los pies descalzos y el alma desnuda, un alma que quería ser bañada por Dios, que no tenía riquezas, y que necesitaba a Dios.

“Estos niños vienen hoy aquí con los pies descalzos y el alma desnuda para recibir la justificación de Dios, la fuerza de Jesús, la fuerza para seguir adelante en la vida, para recibir la identidad cristiana. Es esto, sencillamente. Sus hijos recibirán hoy su identidad cristiana. Y ustedes, padres y padrinos, deberán custodiar esta identidad. Este es su trabajo a lo largo de su vida: custodiar la identidad cristiana de sus hijos. Es un trabajo de todos los días, hacerlos crecer con la luz que recibirán hoy”.

Ángelus del Segundo Domingo de Navidad

Al mediodía de ese domingo, el Santo Padre dirigió la oración mariana del Ángelus. En su alocución subrayó que, con el Bautismo en el Jordán comienza la vida publica de Jesús y en el momento que recibe el bautismo, Jesús estaba orando. Por ello, el Papa señaló que la oración es un diálogo vivo, una relación intima con el Padre, y esto es una gran enseñanza para nosotros que muchas veces vivimos inmersos en los problemas de la vida y tenemos la necesidad de elevar todo hacia lo alto.

“La oración abre el cielo: da oxígeno a la vida, da respiro incluso en medio de las angustias, y hace ver las cosas de modo más amplio. Sobre todo, nos permite tener la misma experiencia de Jesús en el Jordán: nos hace sentir hijos amados del Padre. También a nosotros, cuando rezamos, el Padre dice, como a Jesús en el Evangelio: “Tú eres mi hijo, Tú eres el amado”.

Tras rezar la oración mariana del Ángelus, el Papa Francisco hizo un llamamiento en favor de Kazajistán, y elevó sus oraciones por las víctimas de las protestas en este país y pidió que prevalezca el diálogo en la búsqueda de la justicia y el bien común.

“He sabido con dolor que hubo víctimas durante las protestas que estallaron en los últimos días en Kazajistán. Rezo por ellas y por sus familias, y deseo que se reencuentre la armonía social lo antes posible mediante la búsqueda del diálogo, de la justicia y del bien común”.

Audiencia al Cuerpo Diplomático

La mañana de este 10 de enero, el Papa Francisco celebró el tradicional encuentro con los miembros del Cuerpo Diplomático acreditados ante la Santa Sede, para el intercambio de felicitaciones al inicio del nuevo año. Entre los temas que tocó en su discurso, el Pontífice se detuvo en las consecuencias sanitarias, económicas y sociales de la pandemia. También, hizo un llamamiento contra las guerras y en favor de los migrantes. E insistió en «esclarecer los abusos» cometidos contra menores.

Al referirse al Continente americano dijo que, “las desigualdades profundas, las injusticias y la corrupción endémica, así como las diversas formas de pobreza que ofenden la dignidad de las personas, siguen alimentando los conflictos sociales en el continente americano donde la polarización cada vez más fuerte no ayuda a resolver los problemas reales y urgentes de los ciudadanos, especialmente de los más pobres y vulnerables”.

Audiencia General sobre San José

En la Audiencia General de este miércoles, el Santo Padre continuó su ciclo de catequesis sobre la figura de San José. En esta ocasión, reflexionó sobre el trabajo del padre de Jesús que era carpintero, era un trabajo duro. Además, rezó por las familias que sufren a causa del trabajo y afirmó que debemos recuperar el sentido del trabajo, como elemento esencial que dignifica al hombre.

“También hoy existen muchas personas que sufren a causa del trabajo, personas explotadas o que no encuentran un trabajo digno. Hoy quiero rezar por todas ellas y por sus familias. Debemos recuperar el sentido del trabajo, como elemento esencial que dignifica al hombre y coopera a su santificación”.

El Papa concluyó su catequesis haciendo una oración a San José, en la que pidió por todos los trabajadores del mundo y por el desarrollo de los pueblos.