Irán calificó de «sabotaje» israelí la «explosión» que tuvo lugar el domingo en su planta de enriquecimiento de uranio en Natanz, en el centro del país. ¿Qué se sabe de lo ocurrido en ese centro neurálgico del programa nuclear iraní? ¿Pueden continuar las conversaciones de Viena para salvar el acuerdo sobre el programa nuclear de Irán firmado en 2015? ¿Qué ocurrió en Natanz?
Es difícil ser afirmativo. La información disponible es fragmentaria y los elementos aportados por las autoridades iraníes son, a veces, contradictorios.
Los medios de comunicación iraníes no publicaron ninguna foto ni video del lugar desde el domingo.
“El sabotaje del domingo tuvo lugar en una vaina de cables eléctricos que alimentaban el sistema de centrifugadoras (utilizadas para enriquecer uranio), y quedó dañado”, declaró el martes Ali Rabii, portavoz del gobierno.
“No fue un ataque externo y el lugar del sabotaje fue claramente establecido”, agregó.
El día anterior, la Organización de Energía Atómica del Irán reconoció finalmente que una “pequeña explosión” había causado daños “rápidamente” reparables.
Pero, según la diplomacia iraní, que acusa a Israel y prometió una “venganza” en el momento apropiado, las centrifugadoras llamadas de primera generación (IR-1) quedaron dañadas.
Según el diario New York Times, citando a responsables de la inteligencia israelí y estadounidense, “Israel desempeñó un papel” en Natanz, donde “una fuerte explosión”, causada por una bomba introducida “clandestinamente” en la fábrica, habría “totalmente destruido (…) el sistema eléctrico interno que alimenta las centrifugadoras que enriquecen uranio bajo tierra”.
Estados Unidos niega cualquier implicación.
¿Qué es el complejo de Natanz?
El complejo Martyr Ahmadi Rochan de Natanz es uno de los principales centros del programa nuclear iraní, y se encuentra bajo máxima seguridad.
En virtud del Acuerdo Internacional sobre la Energía Nuclear de Irán, concertado en Viena en 2015, la República Islámica de Irán ha convenido en producir únicamente uranio enriquecido hasta el 3,67% en el isótopo 235, con un número limitado de centrifugadoras IR-1.
Sin embargo, desde enero, Irán ha estado produciendo uranio enriquecido hasta el 20%, de conformidad con su política de retirada gradual del acuerdo iniciado en mayo de 2019, en respuesta a la decisión de Washington de romper el pacto y restablecer sanciones económicas severas contra Teherán.
El presunto sabotaje tuvo lugar menos de 24 horas después de que Irán anunciara que había puesto en funcionamiento, o comenzado a ensayar, varios centenares de centrifugadoras prohibidas en virtud del acuerdo de 2015.
¿Qué consecuencias?
En Irán, los conservadores atacan con virulencia al gobierno moderado-reformista de Rohani, exigiendo el cese de las conversaciones en Viena.
Esas conversaciones -iniciadas el 6 de abril para tratar que Estados Unidos volviera a formar parte del acuerdo y que Teherán volviera a aplicar estrictamente el texto a cambio del levantamiento de las sanciones estadounidenses- habían comenzado con una nota positiva.
La televisión estatal iraní anunció el martes que el viceministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, estaba en camino para participar el miércoles en Viena en una nueva reunión.
Pero, a última hora de la tarde, Irán anunció que iba a “comenzar a enriquecer el uranio al 60%”, nivel que le permitiría pasar rápidamente al umbral del 90% que permite un uso militar, aunque Teherán siempre negó querer la bomba nuclear.
Este enriquecimiento al 60% debe comenzar “la semana próxima”, precisó el miércoles el embajador de Irán ante la Agencia Internacional de Energía Atómica, mientras que el presidente Rohani presentaba esta medida como la “respuesta” de Teherán al “terrorismo nuclear” israelí.
Después de este anuncio, la reunión programada para el miércoles en Viena fue pospuesta 24 horas, según Moscú.
Estas negociaciones tienen lugar entre los países que aún forman parte del acuerdo, cuatro miembros permanentes del consejo de seguridad de la ONU –China, Francia, Reino Unido y Rusia– más Alemania por un lado e Irán por el otro.
Estados Unidos es socio, pero no tiene contacto directo con los iraníes.
El martes por la noche, el presidente Joe Biden dijo que estaba listo para continuar las conversaciones.
¿Pero cómo negociar en estas condiciones? En febrero, los europeos y Washington, que ya habían expresado en enero su “preocupación” por la decisión iraní de enriquecer uranio hasta un 20 %, instaron a Teherán a no adoptar “ninguna medida adicional de retirada”.