La Conferencia Episcopal Peruana envió un Mensaje a todo el pueblo peruano con motivo del Bicentenario de la Independencia del Perú, en el que destacan los valiosos aportes de la Iglesia en la formación histórica, cultural y moral del país.

Ciudad del Vaticano

“Queremos renovar como Iglesia en el Perú el firme propósito de seguir siendo ‘elemento importante en la formación histórica, cultural y moral’ del país, como señala nuestra Constitución”, lo escriben los Obispos del Perú en un Mensaje de la Conferencia Episcopal Peruana, al inicio de un nuevo centenario de la Independencia del país, en el que recuerdan la participación de la Iglesia en la gesta de la Independencia y en la construcción del Perú, de su historia e identidad.

Aporte en la formación de su historia e identidad

En este sentido, los Obispos peruanos recuerdan que, la Iglesia siempre “ha caminado de la mano de la nación, ayudando a forjar su propia historia e identidad a través de próceres destacados, entre ellos el sacerdote Toribio Rodríguez de Mendoza, quien fue Rector del Real Convictorio de San Carlos, que contribuyó a la formación de líderes patriotas”, como lo señala el historiador José Antonio Benito. Asimismo, los Pastores reconocen que, “la Iglesia tuvo una significativa contribución en la perspectiva de la vida peruana, creando conciencia sobre la superación individual y colectiva de los peruanos, que debía ser obtenido por el aprovechamiento de las riquezas naturales y procurando el bienestar de cada ciudadano”, como lo recuerda el historiador Jorge Basadre.

Reconocimiento de clérigos y religiosos

Además, es relevante la iniciativa del General José de San Martín, quien propuso a Santa Rosa de Lima como Patrona de la Orden del Sol, institución creada con el objetivo de premiar a aquellos ciudadanos destacados por sus servicios en favor de la emancipación nacional. Por otro lado, San José fue declarado en 1828 Patrono de la República del Perú, por el Congreso Constituyente. Por ello, no debemos olvidar que insignes padres de la patria fueron clérigos, tales como Francisco Javier de Luna Pizarro, Bartolomé Herrera, Deán Valdivia; así, Jorge Basadre sostiene que el sacerdocio en el Perú contribuyó a fundar la Patria, alentó a los libertadores, trabajó por la cultura y defendió los más altos valores espirituales y morales.

La Iglesia promotora de cultura y formación

Los Obispos peruanos también señalan que, la Iglesia de manera incansable promovió la escolarización de los indígenas, la educación gratuita, la educación profesional y superior femenina, la educación universitaria. Los casos más emblemáticos son las dos universidades más destacadas del Perú: la Universidad de San Marcos, fundada por la congregación de los Dominicos en 1551, y la Pontificia Universidad Católica del Perú en 1917, fundada por el Padre Jorge Dintilhac de los Sagrados Corazones.

La labor caritativa y social de la Iglesia

Finalmente, los Pastores recuerdan que, la Iglesia jugó un rol importante en la fundación de ciudades, así como en el riquísimo aporte de los misioneros y de maestros en el arte, en la arquitectura, la escultura, la pintura, la lingüística. Y qué decir de nuestros santos, destacados por su con conmovedora labor caritativa y social. Con razón el Papa Francisco pudo referirse al Perú como la “tierra ensantada”. Y a pocos días de iniciar el mes de octubre, dedicado al Señor de los Milagros, los Obispos peruanos encomiendan al Hijo de Dios a todo el pueblo peruano: “¡Que la luz del Cristo Moreno de Pachacamilla siga iluminando la vida de los hombres y mujeres de nuestro amado país! ¡Viva el Perú!”.