El Parlamento chino anunció este jueves que debatirá una ley sobre seguridad nacional para Hong Kong durante su reunión anual, que arrancará el viernes en Pekín.

Por su parte, la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino (CPPCC), un órgano en gran parte simbólico, celebró su sesión este jueves, un día antes de la cita legislativa anual más importante del país.

Más de 2.000 delegados de toda China inclinaron la cabeza y guardaron un minuto de silencio en memoria de las víctimas de la pandemia de coronavirus, tras cantar el himno nacional en el Palacio del Pueblo Chino.

El presidente, Xi Jinping, y los 25 miembros del Politburó presidieron la conferencia en el escenario central y fueron los únicos que no llevaban mascarilla.

Poco antes de que empezara esa conferencia, Zhang Yesui, portavoz de la sesión anual de la Asamblea Nacional Popular (ANP), anunció que durante esa reunión, el Parlamento debatirá una ley sobre seguridad en Hong Kong.

Puesto que Parlamento chino es, básicamente, la cámara para registrar leyes del Partido Comunista Chino (PCC), hay pocas dudas de que la ley vaya a aprobarse.

Y seguramente despertará una fuerte oposición en el territorio semiautónomo.

«Quiero decirle a la comunidad internacional que este será el fin de Hong Kong», reaccionó el jueves por la noche desde el territorio semiautónomo el diputado prodemocracia Dennis Kwok, acusando a Pekín de haber «roto su promesa».

El proyecto de ley reforzará los «mecanismos de aplicación de la ley» en el archipiélago en materia de «protección de la seguridad nacional», anunció Zhang Yesui.

La iniciativa llegó casi un año después de que estallara un movimiento de grandes protestas en Hong Kong. En un principio, los manifestantes denunciaban la creciente influencia de Pekín en el territorio, pero luego pasaron a reclamar más autonomía para el territorio, que fue retrocedido por el Reino Unido a China en 1997.

El movimiento dio lugar a violentos enfrentamientos entre policías y manifestantes radicales, y a numerosos actos vandálicos. Además, atizó una corriente militante por la autodeterminación o, incluso, la independencia de la región.

– «Un país, un sistema» –

Una línea roja para el gobierno de Pekín, frustrado desde hace tiempo porque el ejecutivo hongkonés se ha revelado incapaz de lograr la aprobación de una ley antisubversión a nivel local.

«Hong Kong es una parte inseparable de la República Popular de China», recalcó el jueves Zhang Yesui.

Hong Kong goza de una amplia autonomía respecto al resto del país, dirigido por el PCC, en virtud del concepto «Un país, dos sistemas».

Los hongkoneses disfrutan de la libertad de expresión, de prensa y de una justicia independiente, al contrario que los habitantes de China continental.

«Me da la sensación de que es el concepto ‘Un país, un sistema’ el que se ha implantado oficialmente en Hong Kong» con este proyecto de ley, ironizó la diputada prodemocracia hongkonesa Tanya Chan.

En el bando opuesto, el principal partido pro-Pekín de Hong Kong declaró que «apoyaba plenamente» la iniciativa del Parlamento nacional.

– Precedentes –

No es la primera vez que las autoridades locales intentan imponer ese tipo de legislación en Hong Kong.

El artículo 23 de la «Ley fundamental», que hace las veces de Constitución desde hace dos décadas en el territorio semiautónomo, establece que la región debe dotarse de una ley que prohíba «la traición, la secesión, la sedición [y] la subversión».

Sin embargo, esa cláusula nunca se llegó a aplicar. Gran parte de la población de Hong Kong ve en ella una amenaza para sus libertades.

El último intento de poner en práctica el artículo 23 se remonta a 2003, y fracasó ante las enormes manifestaciones que tomaron las calles de Hong Kong.

El polémico proyecto de ley ha vuelto a salir a relucir en los últimos años, conforme los movimientos que reclaman que se mantenga la autonomía y la identidad hongkonesa han ido ganando terreno.

A finales de abril, el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, advirtió a China del peligro que podría comportar la aprobación de una ley de este tipo.

«Cualquier iniciativa que busque imponer una legislación draconiana en el ámbito de la seguridad nacional en Hong Kong sería incompatible con las promesas de Pekín y tendría un impacto en los intereses estadounidenses», declaró.
Fuente: AFP