ACI Prensa ayuda a entender aquello que muchas veces los católicos confunden a falta de precisión sobre cada una de estas importantes figuras de la Iglesia. Recurriendo a BeeCatholic señala cuales son los aspectos que identifican cada color y su simbolismo.

Monseñor:

Quienes llevan el título de monseñor, no necesariamente son obispos.

Al ser miembros de la Casa Pontificia, los monseñores visten con el color púrpura, una sotana con botones, ribetes y fajín, y por lo general, no tienen un solideo o una cruz pectoral que los distingue de obispos y cardenales.

El púrpura está conectado a la tradición en el Imperio Romano para vestir a nuevos dignatarios con una toga púrpura. En la heráldica medieval, el color simbolizaba la justicia, la majestad real y la soberanía.

Obispo:

Desde el Siglo XVI usan el color “rojo amaranto”, que se llama así en referencia al color de la flor de amaranto. Se asemeja al color fucsia.

Como tiene un color similar al púrpura, tiene un valor simbólico que apunta a la tarea del obispo de gobernar su diócesis local. Como se señaló anteriormente, los obispos se pueden identificar por llevar el mismo color en el solideo y por cargar la cruz pectoral.

Cardenal:

El color que usan los cardenales es “escarlata”. Este color los distingue como miembros del Colegio Cardenalicio y como “príncipes” de la Iglesia.

Cuando el Papa coloca la birreta (un sombrero con 3 o 4 esquinas que se usan como parte de la vestimenta litúrgica) en la parte superior de la cabeza del cardenal, dice: “(Esto es) escarlata como un signo de la dignidad del cardenalato, lo que significa su disposición a actuar con coraje, incluso al derramamiento de su sangre, al aumento de la fe cristiana, la paz y la tranquilidad del pueblo de Dios y la libertad y el crecimiento de la Santa Iglesia Romana”.