En una nueva entrevista televisada, esta vez a la cadena portuguesa TVi, el pontífice habló sobre la próxima JMJ de Lisboa, pero también sobre Ucrania y sobre abusos sexuales.

Un Papa irá a la JMJ. Francisco o Juan XXIV», asegura el Papa Francisco en una entrevista en la televisión portuguesa TVi, grabada el 12 de agosto de 2022, y cuya primera parte se emitió el 4 de septiembre. El Papa habla sobre la preparación de la JMJ de Lisboa; también sobre el problema de los abusos sexuales, que califica de «monstruosidad». Y sobre sus relaciones con Ucrania.

Preguntado por la preparación de la JMJ de Lisboa que tendrá lugar en agosto de 2023, el Papa Francisco destaca «la genialidad de Juan Pablo II» que tuvo la idea de «reunir a jóvenes de todas las regiones del mundo para ‘universalización de la juventud».

Jóvenes de «diferentes idiomas, de diferentes culturas» pueden así encontrarse, «fortalecerse mutuamente» y encontrar «deseos comunes», explica el Papa, mencionando en particular la presencia de peregrinos chinos.

Preguntado por su participación personal en este encuentro, el pontífice responde con humor: «¡El Papa vendrá! O Francisco, o Juan XXIV, ¡pero el Papa vendrá! ¡Que sea como Dios quiera!», insiste, a 11 meses del evento, mientras su salud sigue planteando muchos interrogantes. En 2013, la perspectiva de un largo viaje a Brasil para la JMJ de Río fue considerada un criterio en la renuncia de Benedicto XVI al pontificado.

El abuso sexual es una «monstruosidad»

«El abuso por parte de hombres y mujeres de la Iglesia, abuso de autoridad, abuso de poder y abuso sexual, es una monstruosidad». Lo dijo con gravedad el Papa en una larga intervención dedicada a este tema; precisamente, han salido muchos casos a la luz en Portugal en las últimas semanas.

«El abuso es una trágica realidad de todos los tiempos», explica el pontífice, al mencionar los muchos abusos que se cometen en las familias, en los clubes deportivos o en las escuelas. «La cultura del abuso está muy extendida, sobre todo en las películas pornográficas donde se filma el abuso de menores», lamenta también el Papa. Denuncia que es «algo destructivo, humanamente diabólico», y se niega a asociar esta «cultura del abuso» con el celibato.

No obstante, subraya la particular gravedad de los abusos cometidos por clérigos y religiosos, cuyo papel es «conducir al niño hacia Dios» y no «destruir su vida».

Francisco recuerda que «la Iglesia tomó una decisión después de la ‘explosión’ de Chicago, en la época del cardenal Law» [en este pasaje, el Papa parece confundir Chicago con la ciudad de Boston, escenario de un gran escándalo de abusos sexuales revelado en 2002, nota del editor]. «Un sacerdote no puede seguir siendo sacerdote si es agresor. No puede», insiste.

«El sacerdote existe para conducir a los hombres a Dios, no para destruir a los hombres en el nombre de Dios. Tolerancia cero», insistió. Y afirmó sentir una responsabilidad personal para que estas tragedias no se reproduzcan en un marco eclesial. «Sufro por los casos de abuso que se me presentan. Sufro, pero hay que afrontarlo», dice.

Deseo de diálogo con Moscú y Kiev

Con respecto a la ofensiva rusa en Ucrania, el Papa Francisco recuerda que conoce personalmente al presidente ruso, Vladimir Putin, así como al presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky. «Tuve un diálogo con los dos, ambos vinieron a visitarme», recuerda, y explicó que el diálogo debe continuar porque caracteriza a la especie humana, frente a los animales que se basan solo en el «puro instinto».

El dolor de rodilla del Papa impide un viaje a corto plazo a Kiev y Moscú, admite, citando el consejo de su médico, quien supuestamente le dijo que no puede viajar a Kazajistán. No obstante, este viaje se mantiene en la agenda papal para el período del 13 al 15 de septiembre. Afirma mantener «contacto telefónico» con los líderes ucranianos y explica que ha enviado a sus representantes a Ucrania, en particular al obispo Gallagher, encargado de las relaciones internacionales.

Esta nueva entrevista con el Papa Francisco está marcada por algunas aproximaciones, en particular la evocación del obispo Gallagher como uno de los «tres cardenales» que han visitado Ucrania o la mención de la diócesis de «Chicago», en lugar de la de Boston, como el lugar donde estallaron los casos de abuso sexual en los Estados Unidos.

Fuente: Aleteia