Desde la Basílica de San Pedro, el Papa Francisco consagró de manera solemne a Rusia y Ucrania al sagrado Corazón Inmaculado de la Virgen María. “Nos consagramos a María para entrar en este plan, para ponernos a la plena disposición de los proyectos de Dios» señaló el Pontífice, que concluyó su homilía diciendo “Que Ella tome hoy nuestro camino en sus manos; que lo guíe, a través de los senderos escarpados y fatigosos de la fraternidad y el diálogo, por el camino de la paz”.

Consiguientemente, se pronunció la oración de consagración:

“Tú, estrella del mar, no nos dejes naufragar en la tormenta de la guerra.
Tú, arca de la nueva alianza, inspira proyectos y caminos de reconciliación.Tú, “tierra del Cielo”, vuelve a traer la armonía de Dios al mundo”.