El secuestro, denunciado por «Ayuda a la Iglesia Necesitada» (ACN) habría tenido lugar el pasado lunes tras un ataque de hombres armados, en el que resultaron heridos otros seis estudiantes. Según Alessandro Monteduro, director de ACN, la comunidad cristiana está siendo atacada desde hace tiempo.

Giancarlo La Vella – Ciudad del Vaticano

La Iglesia nigeriana vuelve a estar en el punto de mira de la delincuencia. Tres jóvenes seminaristas han sido secuestrados en el estado nigeriano de Kaduna, en un ataque armado en el que también resultaron heridas otras seis personas. Todos ellos pertenecen a la Congregación de los Apóstoles de la Divina Caridad y a los Pequeños Hijos de la Eucaristía. El secuestro tuvo lugar el lunes por la tarde en el seminario mayor Cristo Rey de Fayat, ante unos 130 seminaristas, así como el rector del seminario y el personal. Así lo informó la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN). «Os pedimos vuestra cercanía en la oración por la pronta y segura liberación de nuestros hermanos secuestrados. Utilizaremos todos los medios legítimos para garantizar su rápida y segura liberación», dijo el padre Emmanuel Okolo, canciller de la diócesis de Kafanchan, que dirige el seminario.

Según Thomas Heine-Geldern, presidente ejecutivo de Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN), «el secuestro de jóvenes seminaristas inocentes en Nigeria es, una vez más, un acto abominable. Apelamos a la conciencia de sus captores y les instamos a que liberen a estos jóvenes. Pedimos a las personas de buena voluntad que se unan a nosotros en la oración para que los tres seminaristas sean liberados pronto e ilesos. Al mismo tiempo, pedimos a la comunidad internacional que no mire hacia otro lado ante las atrocidades que ocurren cada día y el continuo sufrimiento de los cristianos. Estas declaraciones son compartidas por Alessandro Monteduro, director de ACS-Italia, según el cual la comunidad religiosa nigeriana está siendo atacada desde hace tiempo.

– Alessandro Monteduro, ¿qué comentario puede hacer sobre este enésimo ataque?

La comunidad religiosa nigeriana está literalmente bajo ataque. Desde hace años, venimos informando mensualmente sobre verdaderos atentados criminales contra miembros del clero, secuestros como el que desgraciadamente se produjo contra los tres jóvenes seminaristas, pero lamentablemente  también hay que hablar de asesinatos y secuestros de sacerdotes.

– ¿A qué origen se pueden remontar estos episodios?

La matriz no siempre es unívoca. A menudo se trata de delincuencia común con fines de extorsión, en otras ocasiones se trata de verdadera violencia inspirada en el odio a la fe. Por tanto, hay que hablar de la acción de grupos pertenecientes a organizaciones terroristas como Boko Haram o los fundamentalistas de la etnia Fulani. Y, desgraciadamente, todo esto ocurre a pesar de los llamamientos desesperados de la Conferencia Episcopal y, en general, ante el silencio de las autoridades estatales, tanto civiles como militares.

– ¿Es una situación dramática que suele afectar también a los civiles?

Sí, absolutamente. Está claro que hoy nuestro grito de dolor, nuestra atención se centra en los tres chicos que fueron víctimas de este horrible secuestro, pero también debemos señalar el daño a las escuelas, a los colegios. Se trata de verdaderos atentados terroristas, ataques que se producen a diario con verdaderos secuestros masivos.