Túnicas negras y lágrimas para conmemorar el martirio del imán Hussein y muy pocas mascarillas en el horizonte. En Kerbala (centro de Irak), los peregrinos chiitas del Ashura no hacen caso a las medidas contra covid-19: «Nuestra fe nos protege», afirma Dholam, un fiel musulmán. Mucho más numerosas que el año pasado, unas seis millones de personas peregrinaron este jueves, de acuerdo a estimaciones de funcionarios locales. Provenientes de todo Irak, país predominantemente chiita, pero también muchos de Irán y Pakistán.
Esta fiesta, fundadora del islam chiita, conmemora al imán Hussein, nieto de Mahoma, asesinado en el desierto de Kerbala en el año 680, por las tropas del califa de los omeyas, Yazid.
Los musulmanes chiítas iraquíes participan en una procesión religiosa durante el período de luto de diez días que precede a la Ashura, en la ciudad santa de Kerbala, en el centro de Irak, el 17 de agosto de 2021© AFP Mohammed SAWAF
De ahí que ni las altas temperaturas que llegan a los 45 ºC, ni los riesgos de contagio hayan disuadido a Dholam de realizar el viaje desde Kut (sur de Irak), hasta Kerbala.
Los peregrinos van en su mayoría sin mascarilla y se saltan las medidas de protección contra el coronavirus, a tal punto que cuando se le pregunta a Dholam por ellas, responde: “No nos importa, porque nuestra fe en el imán Hussein nos protege de todo”.
Este jueves, los peregrinos se congregaron alrededor del mausoleo del imán Hussein, donde muchos se golpeaban el pecho o recitaban poemas y oraciones al ritmo de los tambores.
Los fieles musulmanes chiítas se reúnen durante el mes de Muharram hasta el día de la Ashura, en el santuario del imán Hussein, en la ciudad santa de Kerbala, Irak, el 18 de agosto de 2021© AFP Mohammed SAWAF
Para hacer evidente su duelo, la mayoría de los peregrinos lloran. Los hombres, y a veces los niños, se lastiman intencionalmente la cabeza y se provocan intensos sangrados. Otros se cubren el rostro y el torso con cenizas.
En las entradas a los santuarios se instalaron esterilizadores anticovid, que obviamente no son suficientes.
Pero la mayoría no se preocupa por la pandemia, como Mohamed, proveniente de Basora, en el extremo sur de Irak, quien asegura que “su fe en Dios es grande”.
Este tipo de reuniones religiosas en medio de una pandemia han alarmado a las autoridades sanitarias alrededor del mundo en los últimos meses.
Los fieles musulmanes chiítas se autoflagelan como parte de un ritual de duelo durante el mes de Muharram, previo al día de la Ashura en el santuario del imán Hussein en la ciudad santa de Kerbala, Irak, el 18 de agosto de 2021© AFP Mohammed SAWAF
En India, la inmensa peregrinación hindú Kumbh Mela que agolpó a millones de personas a principios de año fue considerada en parte responsable de la explosión de contagios por coronavirus.
En Irak, sólo un poco más del 5% de la población está completamente vacunada, a lo que se suma que la población apenas respeta las medidas de prevención.
Esterilización
Las autoridades iraquíes insisten en el respeto de los gestos barrera, ya que Irak, con 40 millones de habitantes, registra unos 10.000 contagios diarios y el virus ya provocó más de 20.000 muertes.
Un hombre se pasa un cuchillo por la cabeza para sangrar como signo de duelo, mientras que los musulmanes chiítas participan en los rituales de la Ashura, que conmemora el martirio del nieto del profeta Mahoma, imán Hussein, en la ciudad santa de Najaf, el 19 de agosto de 2021© AFP Ali NAJAFI
“Advertimos al ministerio de Salud iraquí contra todo tipo de turismo religioso”, por temor a que las concentraciones como el Ashura no se conviertan en focos de contagio, explica a la AFP Ahmed Zuiten, representante en Irak de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Pero Zuiten destacó que temen más por el Arbain, otra gran conmemoración chiíta que atraerá a millones de personas hacia Irak en septiembre.
En Kerbala, Zarzal Chami, subsecretario general del mausoleo del imán Hussein, explica que a los visitantes les entregan “todo lo necesario para la esterilización”, incluyendo mascarillas. Sin embargo, muy pocos las usan mientras esperan para ingresar al mausoleo.
“Se han desplegado equipos móviles alrededor de los santuarios para esterilizar las instalaciones y reducir los riesgos”, agrega Chami.
Además, para garantizar la seguridad de los peregrinos, se levantaron barricadas en las carreteras que conducen a Kerbala y el acceso a la ciudad se cerró el miércoles, ya que los yihadistas del grupo Estado Islámico, del que Irak se declaró vencedor a finales de 2017, consideran “herejes” a los chiitas contra quienes continúan lanzando ataques puntuales.
Para Abas, de 60 años, el Ashura es la ocasión para dar rienda suelta a su fervor; por eso, decidió pasar la noche del miércoles en el mausoleo de cúpula dorada del imán Hussein.
“Esta noche sólo llega una vez al año. Es el momento de hacer sacrificios y realizar los rituales”, dice.