A una semana de la asunción del nuevo presidente de Perú, el socialista Pedro Castillo, persisten las dudas sobre el posible rumbo radical que pueda tomar su gobierno, lo que ha generado preocupación en el sector privado, según reportes de analistas y fuentes del sector bancario. El más reciente informe de la firma de análisis de riesgo Eurasia Group explica que “no hay garantías de que Castillo se distanciará del brazo más radical de su partido [Perú Libre] y optará por una agenda de políticas más moderadas”, ni siquiera con el nombramiento de Pedro Francke como ministro de Finanzas.
Francke, un economista de 60 años percibido como de izquierda moderada, afirmó tras su designación en el cargo que se respetará la propiedad privada, y se promoverán el buen funcionamiento de los mercados y la inversión privada.
Sin embargo Eurasia considera que “no hay claridad en el grado de autonomía que tendrá Francke”, debido a dos factores: que Castillo nombró jefe de Gabinete a Guido Bellido, un legislador oficialista investigado por “apología al terrorismo” y señalado de misógino y homofóbico, y por “la influencia que ejerza en la toma de decisiones” el marxista radical Vladimir Cerrón, fundador y secretario general de Perú Libre.
Para el economista y máster en Políticas Públicas de la Universidad de Chicago, Diego Macera, “Castillo eligió como ministros a personas muy cuestionadas, radicales, y sin trayectoria” cuyo “único vínculo común era la adherencia al proceso político de Perú Libre”.
“Y eso hizo más reales los principales miedos que se tenían sobre Pedro Castillo como presidente y lo aleja de la moderación que algunos habían anticipado”, declaró a AFP.
Las dudas para el corto plazo pueden significar “la postergación de las inversiones” y un resultado económico en el tercer trimestre de 2021 no tan alentador a lo esperado, considera la analista económica Jacinta Hamann, consultada por la AFP.
El nuevo gobierno tiene el desafío de reactivar una economía que se hundió 11,12% en 2020, fuertemente golpeada por la pandemia, con un aumento de la pobreza y la informalidad.
Según Hamann, “la definición del gabinete sorprendió a todos, económica y políticamente. La fortaleza de las fichas movidas hacia el lado de Vladimir Cerrón han incrementado la desconfianza respecto a la línea que podría tomar el presidente”.
Desde la asociación empresarial IPAE, su presidenta Elena Conterno enfatizó a AFP que “es lamentable que el presidente Castillo haya designado como Presidente del Consejo de Ministros [jefe de Gabinete] a un procesado por apología al terrorismo, que considera no existe una dictadura en Cuba y registra comentarios misóginos y homofóbicos”.
“Sin duda ello está afectando la economía del país, pero ante todo trae mucha incertidumbre sobre si los peruanos podremos vivir con paz y libertad”, agregó.
Expectativas negativas
Hamann destaca que “en los mercados la incertidumbre es muy marcada. Aunque ya se había descontado parte del efecto de la llegada de Castillo, la inversión se va a detener, y la perspectiva es negativa para las calificadoras de riesgo”.
Por ejemplo la demora en el nombramiento de Francke como ministro de Finanzas, un día después de la mayoría del gabinete ministerial, provocó una caída de casi 6% de la Bolsa de Lima y el tipo de cambio superó desde entonces la barrera de los cuatro soles por dólar.
La intranquilidad continuaba pese a gestos como el del ministro Francke, quien se reunió este lunes con el respetado presidente del Banco Central, Julio Velarde, para coordinar el trabajo mancomunado que “dé tranquilidad a mercado e inversionistas”.
En un comunicado sobre el encuentro, Francke aseguró que Velarde está considerando favorablemente mantenerse frente al ente emisor, como se lo habría pedido Castillo.
Menor crecimiento
Toda esta incertidumbre está causando “preocupación” entre el sector privado, según fuentes ligadas a la banca consultadas por la AFP, que además subrayan que hay escepticismo sobre el margen de maniobra de Francke frente a una eventual agenda de gobierno de izquierda radical.
“El tercer trimestre de 2021 debía ser de mayor actividad económica, con expectativas de recuperar crecimiento. Pero ahora es probable que sea menos marcado y que todos los agentes económicos prefieran una actitud conservadora hasta que el espacio político se aclare”, dice Hamann.
Explica que el mercado bursátil ha estado reduciéndose, con menos operaciones, y con un sistema financiero que si bien es sólido, tiene “el reto de generar carteras de crédito sanas en una economía que no termina de reponerse” del golpe que ha significado la pandemia del covid-19.
El gobierno debe pasar su primera prueba de fuego en un mes cuando el gabinete acuda al Congreso, controlado por la oposición, a pedir un voto de confianza, sin el cual Castillo deberá reorganizar su equipo.