Martes de la 21ª Semana del Tiempo Durante el Año

 “Hay que practicar esto, descuidar aquello”

Evangelio según San Mateo 23, 23-26

Jesús habló diciendo: ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que pagan el diezmo de la menta, del hinojo y del comino, y descuidan lo esencial de la Ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad! Hay que practicar esto, sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos, que filtran el mosquito y se tragan el camello! ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que limpian por fuera la copa y el plato, mientras que por dentro están llenos de codicia y desenfreno! ¡Fariseo ciego! Limpia primero la copa por dentro, y así también quedará limpia por fuera. Palabra del Señor.

Meditación

Los reproches que nos presenta Mateo son siete (número de perfección o plenitud): “¡Ay de ustedes…!”, así como los que se nos presentan en el campo profético (cf. Is 5,8-25; Hab 2,6-20). La tensión llega a su culmen, Jesús denuncia a los escribas y fariseos por aparecer como maestros y pastores, pero son guías ciegos que comparten esa culpabilidad de los asesinos de los profetas. Así como sus padres se comportaron matando a los inocentes, de la misma manera ellos lo están haciendo, que ni ven ni hacen ver.

La Palabra se dirige a la multitud y discípulos de todos los tiempos, advirtiendo y condenando algunos vicios, como la arbitrariedad de ciertas imposiciones, la vanidad y ostentación en la observancia de la Ley, la incapacidad de discernir lo que es más importante de lo secundario y, fundamentalmente, la incoherencia entre la doctrina y la vida. Así la persona hipócrita queda desenmascarada. Plantea que es cuestión de corazón tanto en la relación con Dios cuanto en la relación con los hermanos. Si no se vive, sino sólo se cumple para aparentar, se convierte en algo que esclaviza, asfixia y abruma.

Se mandaba pagar el diezmo de los frutos de la tierra y de los ganados, con el fin de que el ser humano pueda llegar a temer a Yahvé, quien nos dio la vida, el Dios de la fecundidad y de la fertilidad (cf. Dt 14,22-23). Entonces los fariseos para cumplir estricta y meticulosamente la Ley extendieron estas prescripciones a toda clase de productos, hasta a los más insignificantes, que se utilizaban como condimentos en las comidas: el anís, la menta y el comino. Jesús hace una crítica a aquel servilismo de la Ley, porque llevaba a olvidar lo más importante de la Ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad. No se debe olvidar que ya se dijo que lo más importante es el amor a Dios y al prójimo (cf. Mt 22,34-40), los otros preceptos y mandatos deben emanar de lo principal.

Perdón Señor porque muchas veces nos comportamos con hipocresía, egoísmo y llegamos a ser injustos con nuestros hermanos. Ayúdanos a ser misericordiosos y fieles, así como Tú lo eres con todos. Gracias por mostrarnos el camino de la autenticidad y la alegría de vivir amando a pesar de las persecuciones injustas en un mundo tendencioso por ideologías que destruyen todas las raíces cristianas en el mundo. Amén.