Evangelio de hoy

San Alfonso María de Ligorio, Obispo y Doctor.

Lunes de la 18ª Semana del Tiempo Durante el Año

“No es necesario que se vayan, denles de comer ustedes mismos”

Evangelio según San Mateo 14, 13-21

Al enterarse de la muerte de Juan el Bautista, Jesús se alejó en una barca a un lugar desierto para estar a solas. Apenas lo supo la gente, dejó las ciudades y lo siguió a pie. Cuando desembarcó, Jesús vio una gran muchedumbre y, compadeciéndose de ella, sanó a los enfermos. Al atardecer, los discípulos se acercaron y le dijeron: “Este es un lugar desierto y ya se hace tarde; despide a la multitud para que vaya a las ciudades a comprarse alimentos”. Pero Jesús les dijo: “No es necesario que se vayan, denles de comer ustedes mismos”. Ellos respondieron: “Aquí no tenemos más que cinco panes y dos pescados”. “Tráiganmelos aquí”, les dijo. Y después de ordenar a la multitud que se sentara sobre el pasto, tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes, los dio a sus discípulos, y ellos los distribuyeron entre la multitud. Todos comieron hasta saciarse y con los pedazos que sobraron se llenaron doce canastas. Los que comieron fueron unos cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños. Palabra del Señor.

Meditación

El Reino de Dios es la presencia de Jesús en medio nuestro, invitándonos a dejar lo más valioso y lindo de la vida y estar dispuestos a renunciar a todo para poseerlo. ¿Hemos tenido un encuentro personal con el Señor Jesús? Solo Dios puede plenificar nuestro corazón, lleno de cosas, o de personas, pero el vacío sigue allí. Nada puede llenarlo, sino solo Dios. ¡Qué bien lo expresaba San Agustín al inicio de sus confesiones!: “Nos hiciste, Señor, para Ti; y nuestro corazón estará inquiero hasta que descanse en Ti” (Confesiones 1,1).

Jesús se retira luego de que se enterase que Herodes mandó matar a Juan Bautista (cf. Mt 14,12), interpretando su fallecimiento como el signo que confirma que Israel rechaza su predicación, clausurándose así una etapa de la historia de la salvación. “La Ley y los profetas” llegan hasta Juan Bautista y con su muerte se inicia la etapa del cumplimiento de las profecías (cf. Mt 11,13). Mateo presenta a Juan como el Elías que vino a preparar el camino de la venida del Mesías (cf. Mt 17,10-13), pero las autoridades de ese momento no creyeron en él (cf. Mt 21,32). Jesús, al ser arrestado Juan, se retira a Galilea iniciando su predicación a Israel (cf. Mt 4,12). Va en la barca buscando un lugar desértico para estar a solas, para tener privacidad.

Ve a la multitud y Jesús siente compasión y cura a los enfermos. Compasión entrañable o misericordiosa de Él ante la gente es el motor de todo lo que hará: curar a los enfermos y alimentar a los hambrientos. Les dice a sus discípulos: “denles ustedes de comer”. Y le traen lo poco que tienen, con lo que hace la bendición y sucede el milagro. La Eucaristía es el milagro vivo en medio nuestro todos los días. San Alfonso María de Ligorio, ruega por nosotros.

Perdón Señor porque muchas veces nos cuesta entender desde lo más profundo de nuestro ser que Tú eres el Mesías, nos traes la Buena Noticia de los nuevos tiempos, donde reina tu misericordia. Ayúdanos a tener compasión por todos los hermanos que necesitan, con solidaridad compartiendo tiempo, talento y dinero para seguir implantando y construyendo tu Reino en los corazones. Gracias por los signos y las enseñanzas en nuestro aquí y ahora, a través de los cuales nos dices que al tenerte tenemos la plenitud de la vida. Amén.