Lunes de la 23ª Semana del Tiempo Durante el Año

“Levántate y quédate de pie delante de todos”

Evangelio según San Lucas 6, 6-11

Un sábado, Jesús entró en la sinagoga y comenzó a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada. Los escribas y los fariseos observaban atentamente a Jesús para ver si curaba en sábado, porque querían encontrar algo de qué acusarlo. Pero Jesús, conociendo sus intenciones, dijo al hombre que tenía la mano paralizada: “Levántate y quédate de pie delante de todos”. Él se levantó y permaneció de pie. Luego les dijo: “Yo les pregunto: ¿Está permitido en sábado, hacer el bien o el mal, salvar una vida o perderla?”. Y dirigiendo una mirada a todos, dijo al hombre: “Extiende tu mano”. El la extendió y su mano quedó sana. Pero ellos se enfurecieron, y deliberaban entre sí para ver qué podían hacer contra Jesús. Palabra del Señor.

Meditación

Dos maneras de amar a Dios. Una permanente ejercitación nos hace crecer en el discernimiento. Es decir, a descubrir y valorar las mociones del Espíritu en las formas diversas de actuar. San Francisco de Sales nos ayuda en las 2 formas de amar: “una afectiva, la obra efectiva, o como dice San Bernardo, activa. Por la 1°, amamos a Dios y todo lo que Él ama; y por la 2°, servimos a Dios y hacemos lo que nos ordena: Aquella nos une con la bondad de Dios y ésta nos hace ejecutar su voluntad. La una nos llena de complacencia, de benevolencia, de fervor y de deseos; la otra nos da la sólida resolución, la firmeza de valor y la inviolable obediencia que se requiere para cumplir lo que manda la voluntad de Dios, y para sufrir, aceptar, aprobar y abrazar todo lo que proviene del beneplácito divino. Por la una concebimos y por la otra producimos” (Tratado del amor de D).

Cuando nos escuchamos o tomamos la palabra para ver juntos la realidad y buscar la manera de realizar la voluntad de Dios, de entrejer relaciones nuevas y soñar juntos, sabemos que el mismo Espíritu de Dios, obra todo en todos (ver 1Cor 12, 5-11). Que este Espíritu nos haga salir, de los círculos íntimos, familiares y sociales a fin que todos demos testimonio de tu amor.

¡Señor, guíame con tu justicia!

Tú no eres un Dios que ame la maldad,

ni el malvado es tu huésped,

ni el arrogante se mantiene en tu presencia.