Los dos compatriotas sobrevivientes del ataque a las Torres Gemelas, aquel 11 de setiembre del 2001, estaban trabajando en el sitio cuando ocurrieron los atentados y ni se imaginaban de lo que se trataba, ni de lo que se salvaron.La compatriota trabajaba en el piso 78 de la Torre Norte, 16 pisos debajo de donde impactó el primer avión, hecho que acabó con el derrumbe de la grandiosa infraestructura.Frutos, al igual que sus compañeros, pensaron que se trataba de un terremoto y comenzaron a bajar las escaleras de emergencias.Cuando llegaron al entrepiso, ya podían ver los cuerpos de las personas que se habían lanzado al vacío para evitar morir quemadas.Cuando ya faltaba poco para llegar a la salida, los compañeros de trabajo se tomaron de las manos y siguieron caminando hasta que sintieron una fuerte ráfaga de viento.Ella quedó en posición fetal en medio de la oscuridad, pero debía salir con vida, especialmente por su hijo de 5 años, que entonces estaba en Paraguay.Se levantó y vio cómo una luz tenue se le acercaba, era un bombero, a quien recuerda como su ángel, quien tenía la cara ensangrentada.Frutos se aferró a él hasta encontrar la salida. Cuando la encontró, el hombre le indicó que saliera, pero él volvió a ingresar. Ella comenzó a correr hasta sentirse segura fuera del edificio.Para ella, el 11 de setiembre es la fecha de su segundo cumpleaños por haberse salvado en la tragedia.Recién a las 15.00 se enteró de que se trataba de un atentado. Vio por la televisión que las Torres Gemelas habían desaparecido.La paraguaya no recibió ninguna indemnización tras el suceso, pero consiguió su residencia permanente en Estados Unidos.Conoció a Héctor Jojot, un paraguayo que también se salvó del atentado, con quien comenta suelen comunicarse para compartir y recordar aquel trágico día, menciona el informe de Última Hora.Por su parte, Jojot, el año pasado relató de manera detallada, los pasos que dio para salvar su vida antes que el World Trade Center colapsara, en una entrevista al periodista Alberto Espitia.