Frente a los conservadores enfrascados en una lucha intestina de poder, el partido ecologista alemán designó este lunes a su copresidenta, la ascendente Annalena Baerbock, como candidata a la cancillería para las elecciones legislativas de septiembre. “La primera candidata verde a la cancillería será Annalena Baerbock”, quien “nos guiará en esta campaña” con miras a las elecciones del 26 de septiembre, anunció en una conferencia de prensa el otro presidente del partido, Robert Habeck, que también aspiraba a la candidatura.
Baerbock, de 40 años, jurista especializada en derecho internacional y exatleta, nunca ha ejercido un cargo gubernamental.
“Hoy comenzamos un nueva capítulo para nuestro partido y –si lo hacemos bien– para nuestro país”, dijo Baerbock, madre de dos hijos y cuya popularidad ha crecido en los últimos meses con apariciones públicas para criticar al gobierno por su gestión de la pandemia.
Hasta ahora, el partido ecologista, que surgió como el niño terrible de la política alemana pero en el correr de los años se ha moderado, se contentaba con designar a dos líderes para las campañas de las legislativas pero nunca a un candidato a la cancillería.
A diferencia de los conservadores, que se desgarran en una lucha interna para la sucesión tras el reinado de 16 años de Angela Merkel, los Verdes juegan la carta de la armonía.
La canciller le transmitió sus “felicitaciones” por el nombramiento, a través de su portavoz Ulrike Demmer.
Baerbock será la única mujer candidata entre las tres principales formaciones que aspiran a la cancillería.
Eliminar cualquier rivalidad
Baerbock y Robert Habeck, de 51 años, doctor en filosofía, autor de novelas y exministro regional, habían prometido ponerse de acuerdo entre ellos y se esfuerzan en público en eliminar cualquier rivalidad. Han llegado a declarar a la revista Der Spiegel que se libran a “una lucha de poder sin combate”.
Annalena Baerbock abandona el escenario tras hablar en el acto en que los verdes anunciaron su elección como candidata electoral, el 19 de abril de 2021 en Berlín© Pool/AFP Annegret Hilse
El desafío es grande para los Verdes a los que todos los sondeos designan ahora como la probable segunda fuerza política en los comicios, detrás de la Unión Demócrata Cristiana de Alemania (CDU) de Angela Merkel pero delante del Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD).
Con el 20%-23% de las intenciones de voto, le pisan los talones a la CDU (27%-28%) en plena caída y desorientada por la retirada de la canciller de la vida política.
“Con mi candidatura, querría hacer una propuesta al conjunto de la sociedad”, declaró Baerbock, presentándose como la candidata de la “renovación” y señalando que “el cambio climático es la tarea más grande” de su generación.
Además de la protección del clima, también considera necesario invertir en el sistema educativo, impulsar una “sociedad cosmopolita” y poner a “Alemania en el corazón de Europa”.
Entre las posibles coaliciones que podrían emerger de los comicios de septiembre, se encuentra una alianza con los conservadores u otra, sin precedentes a nivel federal, con el SPD y el partido liberal FDP (Partido Democrático Libre).
El presidente de la CDU, Armin Laschet, se apresuró a felicitar a Baerbock, defendiendo una “campaña electoral justa”.
También los dirigentes socialdemócratas tendieron su mano a los ecologistas con miras a formar una futura “alianza gubernamental progresista”.
Hasta ahora, los Verdes sólo consiguieron ser socios minoritarios en una coalición gubernamental dirigida por el socialdemócrata Gerhard Schröder, entre 1998 y 2005.
Aclamados en las elecciones europeas hace dos años donde superaron el 20% de los votos, los Verdes participan actualmente en 11 de los 16 gobiernos regionales y acaban de ser elegidos al frente de uno de los Estados regionales más prósperos, el Baden-Wurtemberg, corazón de la industria automovilística.
Prueba de su popularidad entre una población preocupada por los desafíos climáticos, su número de adherentes ha crecido más del 50% entre 2016 y 2019.