Los socialistas, que gobiernan en Portugal, ganaron las elecciones municipales del domingo, pero en Lisboa sufrieron una sorpresiva derrota, según los resultados de prácticamente todas las circunscripciones. En un total de 308 municipios, el partido del primer ministro, Antonio Costa, recabó el 34,4% de los votos y venció en al menos 147 ayuntamientos, mientras que la oposición, de centro-derecha, ganó en 108 alcaldías y obtuvo un 30,8% de los sufragios.
Los socialistas quedaron en primer puesto en las elecciones locales de 2013 y de 2017, pero en esta ocasión esperaban obtener una victoria más estrecha que la de hace cuatro años, cuando consiguieron el mejor resultado de su historia.
En 2017, se hicieron con 161 alcaldías y el 38% de los votos, frente a los 98 municipios ganados por la principal formación de la oposición, el Partido Socialdemócrata (PSD, centro-derecha) y sus aliados, cuya marca fue del 28%.
Sin embargo, en Lisboa, con el 35,8% de los votos, la coalición de derecha liderada por el excomisario europeo Carlos Moedas desbarató todos los pronósticos y venció al alcalde saliente, Fernando Medina, que obtuvo el 31,7% de los sufragios y reconoció su derrota el domingo por la noche.
En Oporto, la gran ciudad del norte del país, el independiente Rui Moreira consiguió un segundo mandato por un amplio margen, tal y como anticipaban las encuestas.
La abstención subió levemente y fue del 46,3%.
Los comicios tuvieron lugar en un contexto globalmente favorable para el gobierno de Costa, que acababa de anunciar que, a partir del próximo jueves, se retirarán la mayor parte de las restricciones sanitarias todavía vigentes.
El primer ministro participó activamente en la campaña y prometió enderezar la economía del país, duramente afectada por la pandemia de covid-19, con proyectos de inversión financiados con el plan europeo de recuperación.