Actualmente no se dan las condiciones para las elecciones presidenciales: el parlamento libio no fija una nueva fecha tras el fracaso de las elecciones del 24 de diciembre. La Comisión pide una nueva hoja de ruta y una constitución en coordinación con el Consejo Supremo del Estado

Fausta Speranza – Ciudad del Vaticano

El Parlamento libio, convocado ayer para decidir una nueva fecha para las elecciones presidenciales que debían celebrarse el 24 de diciembre, suspendió la sesión pidiendo a la Alta Comisión Electoral que aporte más elementos, tanto de carácter técnico como de seguridad. En su informe a los parlamentarios, la Comisión encargada de supervisar el proceso electoral recomienda reescribir la Constitución en coordinación con el Consejo Supremo de Estado con sede en Trípoli. También sugiere elaborar una «hoja de ruta práctica» para las elecciones, sin fijar fechas.

La hipótesis de un aplazamiento de un mes

Según al Arabiya, la Comisión había propuesto el 24 de enero como nueva fecha, tras el fracaso del compromiso de los partidos de celebrar la consulta hace cuatro días, pero algunos diputados se habrían mostrado partidarios de un aplazamiento de seis meses. Así, en el informe entregado ayer a los eurodiputados, la Comisión define como arriesgado fijar otra fecha y pide que se defina una «nueva hoja de ruta realista y aplicable, en lugar -leemos- de fijar nuevas fechas y cometer los mismos errores». En su informe, Al-Hadi al-Sghayer, presidente de la Comisión, propone crear otra comisión para redactar una constitución. El portavoz del Parlamento, Abdullah Bliheg, explicó que los diputados tendrán que debatir los esfuerzos de la comisión electoral para celebrar la votación y deliberar sobre un informe acerca de las impugnaciones que forzaron el aplazamiento de las elecciones.

Entre los nudos de tensión que hicieron estallar la votación se encuentran la disputada candidatura de Saif Al Islam, hijo de Muamar Gadafi, y la polémica contra el presidente del Parlamento de Tobruk, Águila Saleh, pero en realidad los libios siguen discutiendo entre ellos el nuevo marco legal electoral y los criterios de elegibilidad. Unas decenas de personas protestaron frente al edificio del parlamento en Tobruk, pidiendo que la votación se celebrara lo antes posible.

Recomendaciones de la ONU

Stephanie Williams, asesora especial de la ONU para Libia, instó encarecidamente a los parlamentarios a «afrontar urgentemente» los retos planteados por la Alta Comisión para las Elecciones Nacionales y a «hacer avanzar el proceso electoral».  «Los libios ya no hablan el lenguaje de la guerra para resolver sus diferencias internas. Y esto me parece una muy buena premisa en el camino hacia las próximas elecciones». Lo dijo Stephanie Williams, asesora especial sobre Libia del Secretario General de la ONU, António Guterres, en una entrevista. En este largo periodo de transición tras la revolución de 2011, los libios necesitan un gobierno estable, elegido democráticamente y plenamente representativo. Pero el proceso político está diseñado y dirigido por los libios, no por la ONU. Por ello, fueron sus organizaciones, y en particular la Comisión Electoral, las que anunciaron el 22 de diciembre el aplazamiento de las elecciones.  

El llamamiento de la Liga Árabe

Defender el interés nacional de Libia y garantizar que «las elecciones puedan celebrarse lo antes posible para satisfacer los intereses del pueblo». Así lo afirmó en una declaración el Secretario General de la Liga Árabe, Ahmed Aboul Gheit. Hace un llamamiento a todas las partes para que adopten «el diálogo como único medio para resolver» las disputas, y subraya que se necesita estabilidad en Libia para facilitar el proceso democrático y que es necesario un consenso nacional sobre las normas legales y de procedimiento para las elecciones.