El presidente Emmanuel Macron estimó este miércoles que la «dramática situación» sanitaria que viven las Antillas francesas, donde la tasa de vacunación contra el covid-19 es muy baja, es una «prueba cruel» de que la vacuna es la manera más eficaz de protegerse del virus. Los territorios franceses de ultramar, pero especialmente las islas caribeñas de Martinica y Guadalupe, se enfrentan a un rebrote de casos de covid que tiene a los hospitales saturados.
“En estos territorios la vacunación sigue siendo muy baja, un tercio en comparación a la de Francia continental. Apenas el 20% de los mayores de 12 años están completamente vacunados, frente al 66% en el continente”, dijo Macron tras una reunión de gabinete dedicada a la situación sanitaria.
“Si necesitábamos una prueba de que la vacunación es la mejor respuesta a la variante delta, lamentablemente las Antillas han proporcionado, si puedo decirlo así, una prueba cruel”, añadió.
La isla de Guadalupe registra actualmente más de 1.700 casos por cada 100.000 habitantes y la de Martinica 1.165, dijo el martes el ministro francés de Ultramar, Sebastien Lecornu, antes de viajar a las Antillas.
Junto a él viajaron cerca de 300 profesionales de la salud que prestarán ayuda en los hospitales de ambas islas.
En Martinica entró esta semana en vigor un confinamiento estricto y las autoridades instaron a los turistas a “abandonar” el territorio.
Se cerraron todas las playas, hoteles, lugares de ocio y comercios, salvo de alimentos, y sus habitantes sólo pueden desplazarse dentro de un radio de 1 kilómetro de sus domicilios.
Guadalupe, que ya aplica un confinamiento parcial, podría adoptar medidas similares este miércoles.
La situación es también preocupante en la Costa Azul y en Occitania (fronteriza con España), así como en la turística isla de Córcega, ubicada a 160 kilómetros del continente.
En esos territorios, la tasa de incidencia supera los 500 casos por cada 100.000 habitantes.
Desde el lunes entró en vigencia en Francia un certificado sanitario como parte de la lucha contra la pandemia. Los ciudadanos deben presentar un documento que acredite su vacunación o una prueba negativa del coronavirus para entrar en bares y cafés, entre otros.