Noticias (ARCHIVO) El general Min Aung Hlaing inspecciona un importante puente cerca de la capital birmana, Naypiydó, dañado por la crecida del caudal, el 29 de agosto de 2018© AFP/Archivos Thet AUNG

La cumbre sobre la crisis en Birmania de este fin de semana en Indonesia supondrá una prueba para la credibilidad y la unidad de la ASEAN, declaró el jueves un responsable tailandés, cuyo país es fronterizo con esa nación, presa de la violencia. Los dirigentes y ministros de Relaciones Exteriores de los diez países de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN) se reunirán este sábado en Yakarta para estudiar la situación en Birmania.
También acudirá a la cumbre Min Aung Hlaing, el jefe de la junta militar que gobierna en Birmania desde el golpe de Estado del 1 de febrero, que derrocó al Ejecutivo civil liderado por Aung San Suu Kyi, indicó el diario Nikkei Asia.
El jueves por la mañana, el presidente indonesio, Joko Widodo, y el primer ministro tailandés, Prayut Chan-O-Cha, hablaron sobre la cumbre por teléfono.
El general Prayut reconoció que la situación en Birmania dificulta la paz y la estabilidad en la región, según un comunicado.
Por su parte, el portavoz del Ministerio de Exteriores tailandés, Tanee Sangrat, indicó que los miembros de la ASEAN son conscientes de las expectativas internacionales de que la cumbre arroje resultados concretos.
“Ahora, le toca a los miembros de la familia de la ASEAN, incluida Birmania, salvaguardar la unidad y la credibilidad de la ASEAN”, declaró Tanee durante una rueda de prensa en línea este jueves.
El ejército birmano ha recurrido cada vez más a la violencia para reprimir las manifestaciones masivas contra la junta, y ya hay alrededor de 250.000 personas desplazadas, afirmó el relator especial de la ONU Tom Andrews.
Las fuerzas de seguridad han matado a al menos 739 personas desde el golpe de Estado, según el balance de la Asociación de Asistencia a los Presos Políticos (AAPP).
Pese a las condenas internacionales y las sanciones impuestas por países occidentales, la junta continúa aferrada al poder en Birmania.