De Santa María in Trastevere, en Roma, a todo el mundo, la Comunidad de San Egidio celebró la Navidad con las personas sin hogar, los ancianos, las familias con dificultades y los refugiados que llegaron con los corredores humanitarios. Su objetivo es llegar a 80.000 personas en Italia y a 240.000 en los distintos continentes durante las fiestas

Vatican News

Una Navidad de esperanza para un mundo libre de la pandemia, pero también de las guerras y desigualdades que aún obligan a demasiadas personas y familias a vivir en la precariedad o a huir de su tierra. El mensaje que abre el futuro, a pesar de las dificultades del presente, parte de Santa María in Trastevere, en Roma, para abrazar a Italia y a todos los continentes. Una esperanza vivida entre las naves de la antigua basílica romana, que una vez más logró acoger el tradicional «almuerzo de los pobres» asistidos por la Comunidad de San Egidio que se ocupa también de las vacunas. Pero que, con distribuciones y otros eventos, pretende llegar a 80.000 personas en Italia y a 240.000 en el mundo durante estos días festivos.

Navidad en el barrio romano deTrastevere

En la iglesia del barrio romano de Trastevere, las mesas volvieron a estar decoradas festivamente, aunque con la necesaria distancia y las medidas anti-Covid. De este modo, 150 personas sin hogar, gitanos, familias en dificultad y refugiados que llegaron a la capital italiana gracias a los corredores humanitarios, festejaron ayer la Navidad. Entre ellos había muchas personas que, gracias a la ayuda de San Egidio, lograron salir adelante y se unieron a los demás voluntarios, de todas las edades, muchos de ellos jóvenes.

Audacia de la caridad

«Es necesario – comentó el fundador de San Egidio, Andrea Riccardi – seguir utilizando la máxima prudencia para proteger la salud de todos. Pero al mismo tiempo debemos ser audaces para no dejar a nadie atrás». Esto es lo que hicimos, no sólo en Santa María in Trastevere, sino en toda Italia, con almuerzos y también con las distribuciones que llegaron a manos de muchas personas.

Contagio de la esperanza

En la basílica, con el tradicional menú festivo (lasaña, pastel de carne, lentejas y dulces navideños), acompañado de regalos personalizados. Al final, el saludo del párroco, Marco Gnavi:

“Que esta Navidad nos aleje del contagio del virus y haga crecer el contagio de la esperanza, aquí en Roma y en el mundo”

Mientras el alcalde de Roma, Roberto Gualtieri, afirmó: «Este almuerzo es la imagen de cómo debe ser nuestra ciudad todo el año: hermosa, inclusiva, una familia extraordinaria».

Los protagonistas del almuerzo

Poco antes, habían sido llamados al altar algunos de los protagonistas del almuerzo de Navidad. Así, por ejemplo, Grace, que llegó con los corredores humanitarios desde el oeste de Camerún en guerra, quien mostró a todos el rosario que le regaló el Papa Francisco, o Savera, que llegó desde Afganistán, e Issa, quien tras ser rescatado en el mar vio por fin un reencuentro más cercano con su familia, además de los eritreos liberados de los campos de detención en Libia, y muchos italianos que vivieron los meses más duros en las calles durante la pandemia.

Una Navidad que no terminó con el almuerzo en Santa María in Trastevere, sino que sigue mediante la campaña de solidaridad a favor de los pobres y frágiles (con una llamada telefónica al 45586 desde un teléfono fijo o con un mensaje de texto, hasta el 27 de diciembre). De hecho, en los próximos días están previstas nuevas fiestas con reparto de comida y regalos en varias ciudades italianas y otros países, durante todo este periodo navideño.