El documento ilustra en detalle las actividades de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica. Disminuidas las ganancias y las contribuciones a la Curia, inversiones financieras por más de un millardo. El Presidente Galantino: la APSA ha acudido en ayuda de los que tienen dificultades para pagar. Los ingresos se redujeron, pero para nosotros el resultado es positivo porque ha hecho aflorar la voluntad de comportarse «como Iglesia».

Salvatore Cernuzio – Ciudad del Vaticano

En el 2020 las ganancias fueron menos de 51 millones. Las inversiones financieras sumaron 1.778 millones. La contribución para las necesidades de la Curia Romana se redujo a la mitad, de 41 a 20 millones: un resultado positivo, de todos modos, teniendo en cuenta las graves consecuencias de la pandemia. Por primera vez desde su creación en 1967, la APSA publica su balance. El documento se refiere al año 2020 y la decisión de publicarlo, explica su presidente monseñor Nunzio Galantino, nace de la «esperanza» de que aumente la confianza en la labor de la Iglesia, así como del deseo de transformar el Dicasterio establecido por Pablo VI de una «estructura que ofrece principalmente servicios on demand» a una «realidad propositiva» en el modo de administrar el patrimonio que se le ha confiado.

Alquileres, adquisiciones y beneficios

No es la primera vez que la APSA elabora su propio balance y lo presenta a los órganos de control para su aprobación: «Ya ha ocurrido en el pasado», aclara monseñor Galantino en una entrevista con los medios de comunicación vaticanos. Sin embargo, es la primera vez que se hace público: «Es sin duda un paso adelante en términos de transparencia».

Cabe recordar que el Papa Francisco transfirió fondos y propiedades de la Secretaría de Estado a la APSA con un Motu Proprio del 28 de diciembre de 2020. El responsable del Dicasterio señala que este proceso no es sólo «una transferencia material y de competencias», sino «una cultura nueva, no sólo administrativa, que debe gradualmente pertenecernos».

El informe describe detalladamente el funcionamiento de la APSA durante los meses marcados por la emergencia sanitaria. También proporciona información útil para desmentir falsas narrativas sobre la consistencia y el valor de uso de los activos de la Santa Sede. Se explica, por ejemplo, que gracias a los alquileres de prestigiosos inmuebles en París y Londres fue posible conceder en préstamo de uso gratuito a la Limosnería Apostólica un edificio histórico como Palacio Migliori, que alberga a los sin techo acogidos por San Egidio.

En el documento también se menciona la compra de una propiedad cerca del Arco del Triunfo en París: el vendedor, gracias a la mediación de la empresa vaticana Sopridex, destinó parte de los ingresos a la construcción de una iglesia en un barrio pobre de París. «La propiedad se compró el 22 de diciembre de 2017 para aumentar los réditos de la Santa Sede y, simultáneamente, proporcionar recursos para invertir en la construcción de una iglesia en una banlieue y en la formación de los jóvenes», explica detalladamente Galantino. Precio del inmueble: 13,47 millones de euros, con una rentabilidad bruta del 2,87%.

El sector inmobiliario, mobiliario y otras actividades

El documento también aclara los tres ámbitos en los que opera la APSA. El primero es el inmobiliario, con la gestión de 4.051 unidades en Italia (el 92% en Roma y provincia). Luego está la actividad mobiliaria: inversiones en títulos internacionales, asesoramiento, soluciones financieras, acceso a los mercados de capitales para la Curia y otros organismos del Vaticano. El tercer ámbito se identifica como «Otras actividades», los servicios -en su mayoría gratuitos- prestados por las oficinas de compras, contabilidad, cobros y pagos y por la «Peregrinatio Ad Petri Sedem», que se ocupa de la boletería y la organización logística de los viajes para la Santa Sede.

Las consecuencias de la pandemia

El informe se centra en gran medida en las consecuencias socioeconómicas de la pandemia, que ha causado «repercusiones negativas» en los resultados de la gestión. «Las actividades que todos en la APSA estamos poniendo en marcha van más allá de las graves consecuencias de la crisis pandémica», explica Galantino. «Nuestras energías se dirigen a una administración creíble y fiable, además de eficaz y eficiente, dejándonos guiar por procesos de racionalización, transparencia y profesionalidad requeridos también por el Papa Francisco.»

Alquileres inferiores a las actividades comerciales

Teniendo en cuenta esto, en marzo de 2020, en plena emergencia, el Dicasterio decidió acudir en ayuda de las actividades comerciales cancelando una parte de los cánones de alquiler, entre el 30% y el 50% según la actividad. «Si hablamos en términos técnicos y de resultados, lo que hemos hecho no nos sitúa en terreno positivo», subraya el presidente de la APSA, «pero para nosotros es un resultado positivo. En el sentido de que ha hecho aflorar la voluntad de ser y de comportarnos ‘como Iglesia’ también en un momento de grave crisis para todos».

El proyecto «Sfitti a rendere»

En el balance también se presenta el proyecto «Sfitti a rendere» (Viviendas vacías recuperables), que prevé acciones concretas para reducir paulatinamente el número de viviendas vacías, mediante la remodelación de un centenar de pisos, en varios lotes, y la implicación de las agencias inmobiliarias. Está previsto que las obras del primer lote comiencen en enero de 2022.

Impuestos pagados e iniciativas a «impacto social»

En cuanto a los impuestos, la APSA explica que para el ejercicio fiscal de 2020 ha pagado 5,95 millones por Imu y 2,88 millones por Ires. Asimismo, reitera el compromiso de invertir en iniciativas relacionadas con el «impacto social» e informa que las inversiones gestionadas por el Dicasterio hasta el 31 de diciembre de 2020 amontan a 1.778 millones con una rentabilidad de gestión del 1,53%. Esto confirma una gestión prudente incluso en un contexto difícil.

Por último, la APSA está procediendo a la elaboración de un plan trienal que le permitirá alcanzar objetivos de eficiencia y eficacia, gracias también al compromiso de cada empleado (actualmente 102), «en un clima de transparencia y colaboración». Todo ello, afirma Galantino, a conciencia de que «es obligación de la APSA conservar, mejorar y rentabilizar el patrimonio que se le ha confiado».