Una rápida enfermedad ha acabado con la vida de este religioso de 52 años, que durante más de diez años fue responsable de los programas en lengua alemana de Radio Vaticano y que luego tuvo un papel destacado en el lanzamiento de la reforma de los medios de comunicación de la Santa Sede.

Alessandro De Carolis – Ciudad del Vaticano

A primera vista – alto, de rasgos apuestos, voz grave, a menudo informal en su vestimenta – se le podría haber confundido con un invitado, uno de los muchos, un actor quizás, de los que a menudo deambulaban – antes de que el Covid los pusiera en aislamiento – por los pasillos de Palacio Pío a la espera de entrar en un estudio para una entrevista. Pero el Padre Bernd Hagenkord fue todo menos un invitado en la Radio del Papa y luego en los primeros pasos de Vatican News.

Antes de la radio del Papa

La enfermedad que se lo llevó la mañana de este lunes 26 de julio, a los 52 años, del afecto de los muchos allegados – además de su familia, la Compañía de Jesús a la que ingresó en 1992 a los 24 años y sus colegas de los medios de comunicación del Vaticano – estalló de forma incurable poco después de su regreso de Roma a Alemania, donde nació el 4 de octubre de 1968 en Hamm, cerca de Dusseldorf. El Padre Bernd llegó a Roma en 2009, gran aficionado al periodismo, para hacerse cargo de la dirección de los programas en alemán de la emisora vaticana. Sacerdote desde 2002, se ordenó en Colonia y estudió filosofía, teología, historia y periodismo en Hamburgo, Múnich y Londres. Colonia fue la ciudad en la que se preparó estudiando italiano y haciendo prácticas en Domradio para la tarea que la Compañía le había asignado, entre micrófonos y reportajes de actividades papales durante el pontificado de Benedicto XVI.

Orientación y atención

Diez años de trabajo le hicieron ser apreciado no sólo por sus compañeros microfonistas de habla alemana, que le admiraban no sólo por su calidad profesional sino también humana: a menudo era él quien se ofrecía a cubrir los turnos más complicados, quizá en los grandes días festivos, para que sus colegas, madres y padres, pudieran estar con sus seres queridos. El Padre Bernd fue labrando espacios de estima transversal incluso en otras redacciones, lo que en Palacio Pío – donde conviven decenas de lenguas y culturas – significa sobre todo «otros mundos». Se convirtió en el Coordinador de los jesuitas que trabajan en Radio Vaticano, encomendada a la Compañía fundada por San Ignacio hasta la reforma de los medios de comunicación vaticanos deseada por el Papa Francisco.

El regreso a Alemania

El Padre Bernd era equilibrado, le gustaba salpicar sus comentarios con ironía, pero lo que destaca en él era su capacidad para mediar de forma reflexiva y lúcida sobre las cuestiones a resolver. Esta es una de las razones por las que la nueva Dirección le pidió que se hiciera cargo de la redacción encargada de coordinar el trabajo de todas las demás secciones lingüísticas cuando la reforma rediseñó la estructura y el equilibrio. Luego, en septiembre de 2019, llegó su despedida del mundo del periodismo vaticano, y quienes se despiden de él no pueden tener la sospecha de que su adiós está a punto de convertirse en algo más. En la Iglesia alemana, el Padre Bernd se sumerge en el camino sinodal, primero como guía espiritual y luego también como miembro directamente elegido de la ZdK, la mayor asociación de católicos alemanes que participa en el Sínodo con la Conferencia Episcopal. Encontró tiempo para dar clases de periodismo, hasta que la enfermedad y el agotador tratamiento exigieron sus fuerzas.

«Espacio libre para la fe»

Vive su último tramo con una discreción tan innata como buscada, con la mente ocupada en lidiar con lo que le ha golpeado y un trozo de su corazón que siente que nunca ha abandonado su querida Roma y los romanos, recordados con espléndidas fotos estrictamente en blanco y negro en su perfil de Instagram. En la puerta de su despacho, tras llegar a Roma, había colgado este cartel: «Espacio libre para la fe». Ese cartel ya no está y no sirve de nada porque el legado está ahora grabado dentro.