El nuevo gobierno de Afganistán, de línea dura pese a que los talibanes prometieron que sería representativo, se enfrenta desde este miércoles al reto de convencer de sus buenas intenciones, en medio de manifestaciones organizadas en las grandes ciudades del país. El secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, advirtió al nuevo gobierno talibán que debe “ganarse” su legitimidad ante la comunidad internacional, a la que Estados Unidos movilizó este miércoles para ofrecer una respuesta coordinada a la crisis afgana.
“Los talibanes buscan una legitimidad internacional. Toda legitimidad, todo apoyo, deberá ganarse”, señaló en una conferencia de prensa junto a su homólogo alemán Heiko Maas en la base área de Estados Unidos de Ramstein, en el sudeste de Alemania, al final de una reunión virtual a nivel ministerial entre 20 países respecto a la crisis afgana.
Como en estos últimos días, este miércoles se produjeron varias protestas en Afganistán contra el régimen talibán, tras la muerte la víspera de dos personas en Herat (oeste).
Un pequeño grupo de manifestantes fue rápidamente dispersado por los talibanes en Kabul, constató un periodista de la AFP. Lo mismo ocurrió en Faizabad (noreste), según medios locales.
Un hombre porta banderas de los talibanes en medio de los vehículos en una carretera de Kabul, Afganistán, el 5 de septiembre de 2021© AFP/Archivos Aamir QURESHI
En el poder desde mediados de agosto, dos décadas después de haber impuesto un régimen fundamentalista y brutal en Afganistán entre 1996 y 2001, los talibanes anunciaron el martes la composición de un gobierno interino.
Todos los miembros de este ejecutivo, dirigido por Mohammad Hasan Akhund, un excolaborador cercano del fundador del movimiento, el mulá Omar, son talibanes. Y casi todos pertenecen a la etnia pastún.
Varios nuevos ministros, algunos de los cuales ya eran muy influyentes en el anterior régimen talibán, figuran en las listas de sancionados de la ONU. Cuatro de ellos pasaron por la cárcel estadounidense de Guantánamo.
Los dirigentes talibanes© AFP Gal ROMA
Abdul Ghani Baradar, cofundador del movimiento, es vice primer ministro, y el mulá Yaqub, hijo del mulá Omar, titular de Defensa.
La cartera de Interior es para Sirajuddin Haqqani, líder de la red Haqqani, la facción más violenta de los talibanes y calificada de terrorista por Washington.
Sin mujeres
Durante el anuncio del gobierno, el portavoz de los fundamentalistas, Zabihullah Mujahid, dijo que el gabinete “no estaba completo” y que intentarían “tomar gente de otras partes del país”.
La Unión Europea (UE) lamentó el miércoles que el nuevo gobierno no sea “inclusivo ni representativo” del país, tal y como habían prometido.
El secretario de Estado estadounidense Antony Blinken en Doha, el 7 de septiembre de 2021© POOL/AFP Olivier Douliery
Por su parte, Estados Unidos señaló la ausencia de mujeres y se dijo “preocupado” por “las afiliaciones y los antecedentes de varios de estos individuos”.
Blinken advirtió que la comunidad internacional juzgará al gobierno interino afgano “por sus acciones”.
Si el ejecutivo talibán despierta preocupación en la mayoría de la comunidad internacional, en China fue recibido como el “fin de la anarquía” y una “etapa importante para restablecer el orden en el país”, según un portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores
Desde Catar, en el centro de las negociaciones diplomáticas, la viceministra y portavoz de Relaciones Exteriores del emirato, Lolwah Al-Khater, estimó que los talibanes “han mostrado una buena dosis de pragmatismo” y deben ser juzgados por sus acciones, en una entrevista a la AFP.
Desde que llegaron al poder, los talibanes han querido mostrarse más abiertos y moderados, pero sus promesas no acaban de convencer y muchos temen que vuelvan a imponer el régimen fundamentalista de los años 1990, especialmente atroz con las mujeres.
Pramila Patten, responsable de ONU Mujeres, una agencia sobre la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer, consideró que su ausencia en este gobierno “ponía en duda el reciente compromiso [de los talibanes] para proteger y respetar los derechos” de las afganas.
En un comunicado, el líder supremo del movimiento, Hibatullah Akhundzada, afirmó que el gobierno “trabajará fuerte para defender las reglas del islam y la sharía”, la ley islámica, lo que aumentó la inquietud ante el temido régimen.
Protestas “ilegales”
Pero el país que gobiernan ahora no es el mismo que hace dos décadas y los talibanes se ven confrontados a unas manifestaciones que no tenían lugar entonces.
El martes, por primera vez, se produjeron víctimas mortales en estas protestas. En Herat, dos personas murieron y ocho resultaron heridas por disparos, según médicos locales.
Afganas muestran pancartas en una protesta contra Pakistán en Kabul (Afganistán), el 8 de septiembre de 2021© AFP Hoshang Hashimi
Para el portavoz Zabihullah Mujahid, estas marchas son “ilegales” mientras “no se hayan proclamado las leyes”. Por ello pidió a la prensa “no cubrirlas”.
Según la Asociación Afgana de Periodistas Independientes (AIJA), 14 reporteros, afganos y extranjeros, fueron detenidos brevemente el martes por los talibanes durante las manifestaciones, protagonizadas en su mayoría por mujeres.
El valle del Panshir© AFP
La rebelión en el valle del Panshir, tradicional bastión antitalibán, está liderada por el Frente Nacional de Resistencia (FNR) y su jefe Ahmad Masud, hijo del famoso comandante Ahmed Shá Masud, asesinado en 2001 por Al Qaida.
Los talibanes aseguran que controlaban todo el territorio, pero el FNR aseguró que la lucha continúa.
El expresidente Ashraf Ghani, cuya huida el 15 de agosto abrió las puertas de Kabul y del poder a los talibanes, pidió disculpas este miércoles al pueblo afgano por no haber sabido ofrecerle un futuro mejor.
“Es con un profundo pesar que mi propio capítulo terminó con una tragedia similar a la de mis antecesores, sin garantizar la estabilidad ni la prosperidad [de Afganistán]. Pido disculpas al pueblo afgano por no haber logrado que las cosas terminasen de manera diferente”, declaró.