En un videomensaje , el Gran Imán de Al-Azhar, que hace tres años firmó en Abu Dhabi con el Papa Francisco el documento que dio origen al Día de la ONU, agradece a todos los que trabajan por la paz a pesar de los obstáculos de la pandemia: en un mundo plagado de conflictos, es más necesario que nunca que quienes están llamados a tomar decisiones a nivel internacional perseveren en este compromiso.

Antonella Palermo – Ciudad del Vaticano

«Esta celebración significa la búsqueda de un mundo mejor en el que prevalezca el espíritu de tolerancia, fraternidad, solidaridad y colaboración». Así lo afirmó el profesor Ahmed Al-Tayyeb, Gran Imán de Al-Azhar, presidente del Consejo Musulmán de Ancianos, en un videomensaje publicado hoy, con motivo del Día Internacional de la Fraternidad Humana. Una conmemoración -explica- que «también alude a la esperanza de ofrecer instrumentos eficaces para hacer frente a las crisis y los desafíos de la humanidad», mirando en particular a los más vulnerables: los huérfanos, los pobres, los desplazados, los que sufren la dureza de la vida, pero también los que tienen el corazón endurecido por la abundancia de riqueza con la que ejercen la autoridad y el poder.

Más allá de los prejuicios

Al-Tayyeb habla de los vulnerables como «víctimas del materialismo moderno concomitante con todo su excesivo egoísmo» e insiste en el riesgo de la idolatría del hombre y sus «inclinaciones individualistas». A continuación, el saludo del Gran Imán «a mi querido hermano Francisco», al que llama «compañero incesantemente valiente en el camino de la fraternidad y la paz». El líder de Al-Azhar expresó su profundo agradecimiento al jeque Mohammed Bin Zayed, «que sigue los pasos caritativos de su padre», y elogió el esfuerzo por promover el Documento sobre la Fraternidad Humana y «el apoyo auténtico y sincero a las iniciativas para sostenerlo» en todo el mundo.

Asimismo recordó que el texto fue el resultado de una convicción común sobre la importancia del entendimiento mutuo entre los seguidores de las religiones, sin excluir a los no creyentes, y destacó el propósito para el que fue redactado: «deshacerse de los prejuicios y conflictos que a menudo conducen al derramamiento de sangre y a las guerras entre las personas, especialmente entre los seguidores de una misma religión y los creyentes de la misma fe». «Es como una quimera hecha realidad», señala Al-Tayyeb, que recuerda que «todos los seres humanos son hermanos», como afirmaba el profeta Mahoma en sus oraciones.

La pandemia alerta a las conciencias adormecidas

El Gran Imán recuerda también que este Día Internacional se celebra todavía en medio de la pandemia y dice que espera que el miedo que se cierne sobre el mundo sirva para alertar a las «conciencias adormecidas y a las almas arrogantes», para estimular la solidaridad entre los líderes sinceros y sabios que desean liberar a la humanidad de las crisis resultantes. Estoy muy seguro -dijo- de que el mundo, en todas las razas y confesiones, especialmente los que están llamados a tomar decisiones a nivel internacional, las figuras religiosas y los intelectuales más destacados, podrán, si Dios quiere, superar estas difíciles crisis y aliviar el sufrimiento, sólo si están a la altura de sus responsabilidades.

A continuación, el Gran Imán saludó a los miembros del Comité Superior de la Hermandad Humana, «que siguen trabajando día y noche para poner en práctica los objetivos de ese noble documento, lanzando numerosas iniciativas», que trascienden las diferencias, las fronteras y las particularidades. Aplaude sus esfuerzos y les anima a seguir trabajando con todos sus aliados para lograr este «noble objetivo». La esperanza es que puedan ser siempre «como un rayo de esperanza y una fuente de inspiración constante para todos los que recorren este espinoso camino».

Eliminar los incentivos que conducen al odio y al conflicto

«Hemos emprendido este camino con la esperanza de un mundo nuevo, libre de guerras y conflictos, en el que los temerosos y los pobres sean confortados y apoyados, se proteja a los vulnerables y se administre la justicia», continuó Al-Tayyeb en su videomensaje. «Aunque estamos seguros que nuestros objetivos están lejos de ser accesibles en un mundo plagado de conflictos sin límites, y dado que tales objetivos son inaceptables para los belicistas, declara el Imán de Al-Azhar, «hay que tomar el camino de la paz que está predestinado para todos los creyentes en Dios. No importa, dice, lo pesado que sean los obstáculos. Por último, reitera su compromiso personal de «eliminar todo estímulo de odio, conflicto y guerra». Necesitamos realmente la amistad, la cooperación y la solidaridad para hacer frente a los verdaderos retos que amenazan a la humanidad y socavan su estabilidad.