En un tweet publicado en su cuenta oficial de Twitter, el Papa Francisco expresa su cercanía a las comunidades católica y ortodoxa que celebran hoy la Navidad, según el calendario juliano. Desde Ucrania, compartimos el testimonio de un sacerdote salesiano, el padre Maksym Ryabukha: «En esta solemnidad de la pandemia y el conflicto es importante redescubrir el verdadero significado de la persona humana», afirma.

Giancarlo La Vella – Ciudad del Vaticano

El siete de enero, las iglesias orientales, que siguen el calendario juliano, celebran la Navidad. Todos ellos recibieron el cordial saludo del Papa.

«Extiendo con afecto mis mejores deseos de paz y de todo bien -escribió Francisco en su cuenta @pontifex– a los hermanos y hermanas de las Iglesias orientales, tanto católicos como ortodoxos, que celebran la Navidad del Señor: ¡que Cristo, nacido de la Virgen María, ilumine a vuestras familias y a vuestras comunidades!».

Otra Navidad en tiempos de pandemia

Este año la fiesta de la Navidad es especialmente sentida por las Iglesias orientales, tanto católicas como ortodoxas.

«Las dificultades que impone hoy la pandemia exigen redescubrir el sentido de la unidad, de la comunión que evoca el nacimiento de Jesús». Son las palabras del sacerdote salesiano de rito greco-católico, el padre Maksym Ryabukha, en una entrevista con Radio Vaticano- Vatican News. En esta Navidad -dice- tenemos que reforzar el sentido de la fraternidad.

– Padre Maksym, la Navidad en las Iglesias que siguen el calendario juliano es cada vez más un momento de fraternidad entre todas las realidades cristianas. ¿Qué significa hoy el nacimiento del Señor?

Es el sentido de una gran unidad, unida en Dios que nace para todos nosotros, nace buscando a los más pobres, a los más olvidados, a los más desanimados, a las personas que pasan por momentos difíciles. Estas personas eran muy numerosas en la época del nacimiento de Jesús, hace más de dos mil años, pero también hoy en nuestro mundo. 

Y sin embargo, a pesar de todo, la Navidad aporta un sentido muy especial, una atmósfera que casi cambia el aire que respiramos, porque la Navidad en Oriente es también una fiesta de gran unidad, de gran familiaridad, que reúne a todos bajo el techo de la casa paterna, que te devuelve al seno de la vida.

 La Navidad significa no sólo estar junto a las personas que viven a tu lado, sino también mirar juntos al mundo con ojos nuevos, ojos llenos de confianza y esperanza, llenos de esa visión de futuro que es también celestial pero también dirigida a nuestra vida cotidiana.

– Padre Maksym, usted está en Ucrania. El país lleva años atravesando momentos difíciles a causa del conflicto en el Donbás. ¿Es esta Navidad el momento de pedir el regalo de la paz?

Sí, es un regalo que siempre hay que pedir. Tuve la suerte de ser durante un tiempo el traductor del nuncio apostólico en Ucrania, monseñor Claudio Gugerotti, y con él tuve la oportunidad de viajar y también de estar, por Navidad y Pascua, entre las comunidades de este conflicto en los territorios ucranianos. La gente tiene mucha esperanza de no ser olvidada y esta unidad, esta comunión se hace viva a través del Señor incluso a pesar de las fronteras visibles.

Desean mucho no ser abandonados y excluidos del mundo real, de la vida que todos vivimos. Todos debemos esperar la verdadera paz, que puede hacernos volver a ese camino ordinario en nuestra vida terrenal, para que también podamos llegar al Cielo.