Una reunión realizada este martes en Bruselas entre los líderes de Serbia y Kosovo para tratar de resolver una agria disputa territorial tuvo momentos de elevada tensión y terminó sin ningún avance, aunque aceptaron mantener los contactos. El representante especial de la Unión Europa para ese conflicto, Miroslav Lajcak, dijo que el presidente de Serbia, Aleksandar Vucic, y el primer ministro de Kosovo, Albin Kurti, mantuvieron una conversación “abierta y franca”.
“No ha sido una reunión fácil, pero es importante que haya tenido lugar”, dijo.
“Para la UE, lo importante es que ambos líderes confirmaron que no hay otra salida sino normalizar las relaciones entre Kosovo y Serbia”, añadió el funcionario.
Serbia se niega a reconocer la declaración unilateral de independencia de Kosovo después que esa provincia se separara en el sangriento conflicto de 1998-99, que finalizó con una campaña de bombardeos de la OTAN contra las tropas serbias.
Los dos vecinos mantuvieron contacto por última vez en una videoconferencia hace casi un año como parte de negociaciones para resolver disputas que aún envenenan las relaciones bilaterales dos décadas después de que se separaron en la guerra.
Al fin del encuentro, Vucic dejó en evidencia las dificultades de alcanzar un acuerdo, al expresar su irritación con la marcha del diálogo.
“Este hombre [Kurti] me dijo, ‘¿cuándo vas a reconocer la independencia de Kosovo?’ Le respondí que ‘nunca’, y entonces él estalló”, afirmó el mandatario serbio.
“Nunca participé de una reunión de este tipo en mi vida. Fue una total falta de responsabilidad”, dijo en declaraciones a la televisión de su país.
Por su parte, Kurti apuntó que las conversaciones fueron “constructivas”.
“La parte serbia habló de viejas propuestas. Nosotros trajimos propuestas nuevas, que fueron rechazadas por la parte serbia”, aseguró a la prensa kosovar.
La UE y Estados Unidos han mantenido una fuerte presión sobre ambas partes para que reanuden las conversaciones desde la llegada de Kurti al poder en Kosovo.
Kosovo ha sido reconocido por más de 100 países, incluido Estados Unidos, pero Serbia todavía considera el territorio como su provincia del sur y cuenta en ello con el apoyo de Rusia y China.