En el Día Internacional del Pueblo Gitano el episcopado español lanza un mensaje de solidaridad y agradecimiento por su amor a la vida, a la naturaleza, a la familia y lucha contra la cultura del descarte y de la muerte.

Alina Tufani – Ciudad del Vaticano

Reconocer el valor de este pueblo y su contribución al mundo de la cultura y a la historia de nuestra civilización, es el objetivo del mensaje publicado por el departamento de Pastoral con los Gitanos de la Conferencia episcopal española (CEE), hoy 8 de abril, Día Internacional del Pueblo Gitano, establecido en 1990, en honor al primer Congreso Mundial Romaní realizado, en abril de 1771, hace 50 años, en Londres.  Celebrar la cultura gitana cultura romaní y crear conciencia sobre los asuntos relativos a las personas gitanas es la motivación de esta jornada a pesar de ser “un colectivo que continúa estando marcado por la discriminación entre muchos sectores”.

“Salud y libertad” (Sastipen Thaj Mestepen) se titula la carta de la pastoral gitana española que destaca que la “salud” es lo que el pueblo Gitano siempre ha pedido y deseado para los demás y para los suyos, especialmente en este año 2021, cuando está desafiada por la amenaza de la pandemia de Covid-19.

“Una salud que, al mirar los ojos de un Gitano o Gitana, hacen ver el vigor y la fuerza por la vida, una mirada que les hace recordar sus antepasados, su historia por el mundo, su historia como pueblo de Dios… Una historia que no ansía poder, ni gloria… únicamente desea mantener con salud su idiosincrasia, repleta de devoción, de respeto por sus ancianos, por su familia”, aclama la misiva de la CEE.

El amor a la naturaleza, a los niños, a la maternidad , para la Iglesia española, es para los gitanos parte de su historia de fe porque ese amor, “poco a poco va encontrándose con el Amor de Dios”, el “Amor hacia Cristo Rey”: ese rey sencillo que vence a la muerte y sana el pecado del mundo con su sacrificio y victoria.

“Esa es la salud del gitano, que, frente a penurias de desigualdad, persecuciones, racismo, prohibición de su lengua, sigue caminando hacia adelante”, afirma la nota que pasa de ese camino de vida y esperanza, al sentimiento de «libertad», que está grabado en la memoria colectiva del pueblo gitano, que no es “libertinaje” sino la “libertad de ser Hjos de Dios”, la que da plenitud al alma.

La creencia en Dios forma parte del cantar a la “undevel”, la libertad, de peregrinar a la tierra prometida “hacia donde sus sueños encuentren tierra fértil para crecer”, libres frente a las vicisitudes de la vida, libres de vivir en sintonía con la naturaleza, libres de cantar, de vivir.

“El Pueblo Gitano es un pueblo que confía en Dios, en su alianza de amor y en su promesa de salvación, y que se abandona a sus manos” sostiene el mensaje de la CEE al resaltar que es un pueblo con “memoria” que recuerda su historia, a sus ancestros, tradiciones y cultura, pero al mismo tiempo es un pueblo “ esperanzado en el futuro” que vive el día a día con alegría e intensidad.

Pero ante todo, «el Pueblo Gitano espera y anhela el Reino de Dios“, es un pueblo de vida, «que frente a una cultura del descarte y de la muerte, propone un modelo de existir basado en la familia» y es un pueblo “sueña un mundo donde no existan diferencias de ningún tipo” donde todos sean acogidos, respetuosos y tolerantes, un mundo donde todos tengan las mismas oportunidades.