Roberto Enrique Larios, salvadoreño, enfermó del Covid-19. Había pasado un poco más de una semana después de su boda cuando se enfermó. Ahora que ha recuperado la salud plantea dos actitudes fundamentales para enfrentar la enfermedad: confianza en Dios y sentirse acompañado en la soledad de su habitación.

Manuel Cubías – Ciudad del Vaticano

El papá de Roberto contrajo el Covid-19 una semana después de haberse vacunado y posiblemente fue el medio para que él también se contagiara, pues ambos participan del mismo trabajo y comparten el mismo vehículo para transportarse.

Roberto Larios relata que contrajo la enfermedad dos semanas después de haber contraído matrimonio. Un tío de su esposa también había muerto pocos días antes.  En este contexto expresa: “El temor de carne existe”.

Enfrentar la enfermedad desde la confianza en Dios

Mientras vivía la cuarentena, en la soledad de su habitación, cayó en la cuenta de que ese período presentaba otros desafíos: “Te quedan dos opciones: deprimirte o confiar en que Dios te va a sacar delante de la prueba. Bendito Dios (…) me mantuve constante en la oración, pidiéndole a Dios que nos sacara adelante porque mi papá estaba grave y estábamos separados. Él estaba en la casa de mi hermana y yo en mi casa, aislados los dos y no lo podía ver”.

Roberto hace eco de la sabiduría de la comunidad al insistir en que la actitud con que enfrentes la enfermedad es importante para sanar: “si tienes la fe de que Dios te va a sacar adelante, Dios te sacará adelante. Depende mucho del ánimo que le pongas a la enfermedad”.

Recién casados y tener que separse

Otro punto difícil para Roberto fue el hecho de estar recién casado y tener que separarse de su esposa: “fue un momento bien duro pues nos casamos para vivir juntos después de un largo noviazgo y tuvimos que separarnos a la semana (…) así hemos vivido la primera prueba como matrimonio (…) bendito Dios, ella, al otro lado de la puerta de la habitación, me daba palabras de apoyo, palabras de aliento”.

El Covid-19 en el Salvador

El Covid-19 ha evolucionado en los últimos meses y las autoridades locales temen la presencia de otras variantes más contagiosas, en el territorio nacional. El número de contagios en las últimas semanas ha aumentado, al igual que el número de decesos, que suman hasta el 12 de agosto 2,769.

El Ministerio de Salud salvadoreño informa que casi dos millones de personas han sido vacunadas con las dos dosis y un poco más de tres millones de personas ya ha recibido la primera dosis, de una población total de seis millones y medio de personas.