Con la consagración, el pasado domingo 9 de enero, de la nueva iglesia de San Gerardo, se espera devolver una luz de esperanza al atribulado pueblo haitiano. Transcurrieron casi 12 años de la destrucción de la antigua iglesia parroquial a causa del terremoto

Vatican News

Tal como informa la Agencia Fides, de ahora en adelante el 9 de enero será una fecha marcada para siempre en el corazón de los feligreses y en los anales de la Congregación de los Redentoristas a causa de la inauguración de la nueva iglesia parroquial de San Gerardo Maiella, en el barrio de Carrefour-Feuilles de la capital, Puerto Príncipe.

Tras casi doce años del terremoto

Casi 12 años después del terremoto que destruyó la antigua iglesia parroquial, y tras cuatro años de duro trabajo y el sacrificio de muchos obreros, el arzobispo de Puerto Príncipe, monseñor Max Leroy Mesidor, pudo inaugurar la nueva iglesia parroquial, en un ambiente de celebración, oración y alegría el segundo domingo del primer mes del año nuevo.

Como informa el misionero redentorista Renold Antoine, el arzobispo fue el primero en entrar en la iglesia en solemne procesión, seguido por los sacerdotes, religiosos, grupos, autoridades y fieles. La nueva iglesia, aunque de gran tamaño, no fue suficientemente grande para acoger a todos los que querían asistir a la celebración.

Los fieles vivieron con gran intensidad su participación en esta ceremonia, llena de símbolos. Entre los momentos más emotivos se destaca el encendido de las velas, la unción del altar con el crisma, la incensación del templo y su primera consagración. Todo ello acompañado por los cantos que interpretó el coro parroquial.

En su discurso, el padre Jean-Claudel Pierre, su actual párroco, dio gracias al Señor por esta obra y agradeció también al arzobispo su atención pastoral hacia los fieles de San Gerardo, así como a los arquitectos, ingenieros y obreros que han trabajado para reconstruir este edificio.

Además, el párroco agradeció a todas las instituciones y personas que han contribuido económicamente, si bien el templo aún no está completamente terminado. Faltan algunas cosas por completar en una segunda fase de obras. Por esta razón, se necesita la generosidad de los feligreses y de todas las personas de buena voluntad.