Washington está acelerando la repatriación de los migrantes haitianos que llevan días acampando bajo un puente en el Río Grande, en la frontera con México. Más de 14.000 personas han cruzado la frontera y entrado en territorio estadounidense. El presidente de Estados Unidos, Biden, ha enviado cientos de agentes, a la espera de poder mejorar el puente aéreo.

 Francesca Sabatinelli – Ciudad del Vaticano

Entran y salen del territorio mexicano en busca de productos de primera necesidad, cruzando el legendario Río Grande bajo la mirada de los agentes de la policía fronteriza estadounidense, que intentan facilitar «un proceso seguro, humano y ordenado». La emergencia humanitaria y logística no tiene precedentes: más de 14.000 personas, entre las que se encuentran haitianos, cubanos, venezolanos y nicaragüenses, están acampando bajo el puente que se extiende a lo largo del río que separa la ciudad texana llamada «Del Río» en la frontera con México, del paso fronterizo de Ciudad Acuña, en el lado mexicano.

Condiciones de vida desesperantes

Estados Unidos ha decidido enviar 400 agentes adicionales para gestionar la crisis y aumentar el número de vuelos de repatriación, después de que ayer salieran los primeros vuelos por orden del presidente Joe Biden de unos 8.000 migrantes haitianos, que intentan por todos los medios no volver a su patria, devastada por el terremoto y el asesinato del presidente Jovenel Moise el 7 de julio.

Los migrantes viven en condiciones desesperantes, en un campo de acogida improvisado, en una situación higiénico-sanitaria precaria, con temperaturas cercanas a los 40 grados y donde, según fuentes no confirmadas, incluso han nacido dos niños.

Críticas a Joe Biden

Al parecer, muchos de los migrantes también fueron trasladados a través de la ciudad Del Río a centros de detención. En Estados Unidos sigue vigente el Título 42, una orden introducida en 2020 durante la pandemia, que permite deportar a los migrantes sin darles una oportunidad. La decisión del gobierno de Biden de mantener el Título 42 ha sido ampliamente criticada por activistas de derechos humanos y otras agrupaciones, que piden que se detengan las deportaciones. 

La misión scalabriniana en Tijuana

En este contexto, la Hermana Albertina Pauletti, religiosa scalabriniana, explica para Vatican News en qué consiste su trabajo en la misión de Tijuana (México), en la frontera con Estados Unidos, a través del centro «Madre Asunta» que acoge a mujeres solas o niños menores de edad migrantes, refugiados, en tránsito y en espera de recibir asilo en Estados Unidos.

La religiosa hace hincapié en que la situación migratoria se ha descontrolado ya que, debido a las promesas que hizo el presidente Biden en su campaña política sobre flexibilizar la migración, miles de personas se lanzaron en esta aventura con la esperanza de cruzar a los Estados Unidos y construir un futuro mejor. Sin embargo la realidad es muy distinta: o son deportados o continúan varados en las zonas limítrofes.

La Hermana Albertina Pauletti en el centro

La Hermana Albertina Pauletti en el centro «Madre Asunta»

En el siguiente audio, la religiosa da detalles sobre el trabajo que realizan con los migrantes que acogen en el centro «Madre Asunta» puntualizando que la mayoría escapa de la violencia, el crimen organizado y la corrupción de sus países de origen.

Hermana Albertina Pauletti y la Misión en Tijuana

Centro de acogida a migrantes

Centro de acogida a migrantes «Madre Asunta» en Tijuana


21 septiembre 2021, 16:04