Al concluir el rezo mariano del Ángelus, Francisco recordó que en la Epifanía los niños misioneros en diversas partes del mundo se comprometen a rezar y a ofrecer sus ahorros por la misión evangelizadora de la Iglesia.

Ciudad del Vaticano

En una Plaza de San Pedro, festiva a pesar de la lluvia, con fieles disfrazados de Reyes Magos y múltiples banderas de peregrinos, el Papa quiso enviar un saludo especial a la Iglesias de Oriente, ortodoxas y cristianas que mañana celebran la Navidad del Señor.

“A ellos -dijo el Pontífice- les hago llegar con afecto mis mejores deseos de paz y de todo bien: ¡que Cristo, nacido de la Virgen María, ilumine vuestras familias y vuestras comunidades. ¡Hermanos y hermanas, ¡los mejores deseos!

Niños disfrazados de Reyes Magos en la Plaza de San Pedro

Niños disfrazados de Reyes Magos en la Plaza de San Pedro

Epifanía: Fiesta de los niños misioneros

El Santo Padre, luego del rezo mariano del Ángelus, recordó también que la Epifanía es, de manera especial, la fiesta de los niños misioneros, es decir, de aquellos niños y jóvenes – son muchos, en diversos países del mundo- que se comprometen a rezar y a ofrecer sus ahorros para que el Evangelio sea anunciado a quienes no lo conocen.

“Quiero darles las gracias: ¡chicos y chicas, gracias!, y recordar que la misión comienza con el testimonio cristiano en la vida cotidiana”.

Evangelización inspirada en las tradiciones

Por último, el Papa expresó su apoyo a las iniciativas de evangelización que se inspiran en las tradiciones de la Epifanía y que, en la situación actual, utilizan diversos medios de comunicación. En particular, se refirió al espectacular evento de la «Cabalgata de los Reyes Magos» que tiene lugar en Polonia.

Y con esto, el Papa se despidió como de costumbre de los romanos y a los peregrinos de Italia y del mundo llegados hasta el Vaticano, deseándoles una feliz Epifanía, un buen almuerzo, pero sobre todo pidiendo que recen por él.