En un telegrama firmado por el cardenal Parolin, Francisco expresó sus oraciones y solidaridad por la tragedia ocurrida el 13 de agosto en la ciudad inglesa, escenario de un tiroteo que causó la muerte de cuatro personas y de su asesino. Las víctimas fueron conmemoradas ayer durante las vísperas en la Catedral.

Un hombre con un rifle, donde es absurdo que haya una persona armada, la irrupción en una casa y luego de nuevo a la calle, y en pocos instantes cinco vidas truncadas, incluida una mamá y su niña, e incluido el asesino, un hombre de 20 años perteneciente a un supuesto grupo de odio llamado «Incel». 

La tragedia ocurrida en un barrio popular del puerto de Plymouth, Inglaterra, el pasado 13 de agosto, fue el centro de la celebración de vísperas presidida ayer por la tarde por el obispo de la ciudad británica, Mark O’ Toole, en la catedral de Santa María y San Bonifacio, donde se entregó un telegrama del Papa para la ocasión.

En el texto, firmado por el cardenal secretario de Estado Pietro Parolin, Francisco pide expresar su cercanía espiritual a los participantes en la conmemoración, y se une en la oración para encomendar las almas de los fallecidos a la amorosa misericordia de Dios Todopoderoso.

Antes de impartir su Bendición Apostólica, y además de implorar los dones divinos de sanación y consuelo a los heridos y afligidos, Francisco reza: “Que Cristo Redentor conceda a todos la fuerza de renunciar a la violencia y de vencer el mal con el bien”.